La mala conducta y la atención dispersa en las horas de clases son los principales síntomas de una problemática que crece en Santiago. Padres ausentes. Niños sin rendimiento educativo.
Los problemas de conducta y de atención dispersa en muchos alumnos se han convertido en algo frecuente en los establecimientos escolares tanto públicos como privados, y, de acuerdo con lo que señalan los profesionales, el fenómeno obedece a múltiples causas, aunque la principal apunta a la ausencia de los padres al momento de fijar límites y establecer obligaciones y normas que los chicos deben respetar.
En tal sentido, la especialista en Piscopedagogía Lic. Ana Gálvez, en el último año creció entre un 35% y un 60% las consultas sobre estos comportamientos en niños de edad escolar.
“La mayoría de los casos son presentados desde otra visión por los padres. Los niños llegan por la mala conducta manifestada a través de la agresividad verbal y física hacia sus docentes o compañeros, o por una acentuada atención dispersa. Tras el análisis, detectamos que la raíz del problema se encuentra en la casa, en la falta de atención y contención de los padres. En los últimos tiempos, las consultas por estos síntomas crecieron entre un treinta y cinco y un sesenta por ciento en Santiago del Estero”, explicó la profesional.
Además, la Lic. Gálvez aclaró que estas reacciones de los niños “son proyecciones contra el docente en reclamo de sus necesidades familiares. La escuela es el lugar en donde encuentran su espacio para expresarse, y es allí donde se sienten escuchados. La atención dispersa y los problemas de conducta no son más que un modo de expresar su necesidad de ser escuchados”.
Otras responsabilidades
En las circunstancias actuales de las relaciones de trabajo, la ausencia del padre que debe salir para ganar un salario, es una obligación, pero a la vez el hecho de alejarse por temporadas del hogar o el “ausentismo paterno” en general constituye un obstáculo para la educación de los niños y la formación de su personalidad. La ausencia de la madre en la formación de los menores, quien también debe salir a conseguir sustento, se vuelve por razones socioeconómicas cada día más frecuente y los efectos en los niños son aún más delicados que en el caso de la figura paterna.
Por ello, la Lic. Gálvez recomendó a los padres no descuidar a los hijos y encontrar la manera de brindarles contención. No hay un momento adecuado ni un tiempo determinado, pero debería ser una cultura familiar, consideró.
“Los adultos deben comunicarse más con los hijos. Ellos, no importa la edad, siempre necesitarán ayuda y la necesidad de sentirse respaldados emocionalmente por sus progenitores”, recomendó Gálvez.
Los más grandes
La licenciada Ana Gálvez analizó además, la problemática de los jóvenes, entre 12 y 16 años, que sufren la misma ausencia.
Sostuvo que un 70 a un 75% de los alumnos del Nivel Medio son aplazados en sus exámenes. Estos resultados también son atribuidos a la falta de atención, apoyo y responsabilidad de los padres.
“A medida que los chicos crecen más complejos son los modos de manifestar su pedido desesperado de atención. Más de un setenta por ciento de los chicos son aplazados o repiten de curso. Muchas veces, los padres ponen a sus hijos en manos de gente que los ayuda y a la vez los respaldan emocionalmente, a quienes conocemos como maestros particulares. Pero la solución no está en ellos sino en encontrar el momento de conexión entre el hijo y el padre, por más corto que este sea”, recomendó Gálvez. î¬
Comentá la nota