ATE alertó por falencias en el hospital Castro Rendón

El nuevo equipo para esterilizar no está instalado. Tuvieron que operar en un quirófano clausurado. Los trabajadores del laboratorio del hospital más importante de la provincia, el Castro Rendón, comenzaron ayer una huelga para exigir la instalación de maquinaria comprada hace un año para garantizar la esterilización adecuada de los instrumentos hospitalarios.
Según denunciaron desde ATE, hace años los técnicos del sector de microbiología reclaman dos autoclaves nuevas, maquinaria utilizada para esterilizar los utensilios contaminados, ya que la única que hay está en malas condiciones.

"Hace un año compraron una pero jamás la instalaron. Los técnicos están esterilizando el material en el único autoclave que hay, que está en un patio que ni siquiera es cerrado", comentó Juan Millapán, delegado general de la junta interna de ATE en el Castro Rendón.

Los trabajadores fueron notificados por la dirección del hospital de que deben trasladar el material contaminado en ambulancia hacia el Bouquet Roldán para esterilizarlo ahí. "Eso está totalmente prohibido por las normas lógicas de salubridad. No lo podemos hacer", señaló Millapán.

Los trabajadores de ese sector, que ya agotaron todas las vías burocráticas para reclamar por estas herramientas laborales, decidieron dejar de prestar su servicio a partir de ayer y hasta que instalen la autoclave comprada hace un año.

Quirófano

Además, el martes a la noche ingresó al hospital un paciente de urgencia que tuvo que ser asistido en el quirófano. Los tres quirófanos utilizables estaban ocupados así que los médicos no dudaron en operar en el que está clausurado hace un tiempo.

"Está rota la mesa de anestesia, entre otras falencias", explicó Millapán, quien señaló que estos reclamos los presentaron tiempo atrás en la mesa técnica que mantienen con el gobierno provincial para debatir las inversiones necesarias para el sistema de salud.

"Esto no puede ocurrir. El estrés con que operaron los médicos es mucho mayor si se sabe que el quirófano no está apto para operar", explicó.

Otra de las grandes falencias del Castro Rendón es la central telefónica. La Subsecretaría compró una nueva hace un año y por una cuestión de garantía, cada vez que se rompe, no se puede tocar, deben hacerlo los técnicos.

"Cada dos días están por acá. No logran hacerla funcionar bien. La comunidad debe saber que no se los atiende por esto, no porque no haya gente para atender el teléfono", añadió el gremialista.

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