Alemania: trágico desalojo

Un desempleado se suicidó tras matar a quienes iban a sacarlo de su casa

BERLIN.- Un desalojo forzoso terminó ayer en tragedia en Alemania. Un inquilino desempleado de la ciudad de Karlsruhe, en el estado sureño de Baden-Wurttenberg, se encerró en su departamento con cuatro rehenes para no tener que abandonar su casa. En pocas horas, ejecutó a todos y se suicidó. Cuando la policía irrumpió en el departamento era ya demasiado tarde: los cinco cadáveres yacían en el suelo.

Gracias al testimonio de un sobreviviente, la policía logró ayer por la tarde proporcionar una reconstrucción detallada de los hechos. "Presumimos que los hechos fueron planeados", dijo el fiscal general Gunter Spitz en una rueda de prensa. "Se trató de ejecuciones en toda regla", agregó.

Del hombre que perpetró la matanza hasta ahora sólo se ha filtrado que tenía 53 años, que vivía entre su casa en Alsacia (Francia) y la de su pareja en Karlsruhe, y que estaba desempleado

La cita había sido acordada para las 9 de la mañana. A esa hora, un funcionario del tribunal encargado del desalojo, un cerrajero y un asistente social (como es normal en estos casos en Alemania) llegaron al departamento para proceder con el desalojo. El inquilino los invitó a entrar. Cuando era ya demasiado tarde, pudieron ver su arsenal: un fusil, un rifle semiautomático, dos pistolas y una bomba de mano, a los que se añadía una cantidad relevante de municiones.

A partir de ese momento los tres fueron secuestrados. Poco después llegaron los primeros disparos. El primer herido fue el funcionario, que recibió dos impactos no mortales en las piernas.

El inquilino obligó al cerrajero a atar a los otros rehenes, a los que se sumó el nuevo dueño del departamento, que llegó pocos minutos más tarde. Cuando el cerrajero intentó huir, fue asesinado a tiros. Unos 40 minutos más tarde, el inquilino dejó libre al asistente social, que informó a la policía.

Las autoridades dispusieron un cordón de seguridad de 200 metros alrededor de la casa, situada en un tranquilo barrio de clase media llamado Nordstadt, en la también tranquila Karlsruhe, una ciudad de 300.000 habitantes que sólo sale en los noticieros por alojar la sede del Tribunal Constitucional. Durante el hecho, dos escuelas y varios departamentos fueron evacuados.

Intentos

Varios intentos de tomar contacto con los rehenes por parte de un grupo de negociadores de la policía aparentemente no proliferaron.

El comando ordenó la irrupción cuando los agentes percibieron olor a humo, unas tres horas más tarde. Lo que se encontraron fueron los restos de la matanza: la tapicería quemada y a primera vista cuatro cuerpos que yacían en el suelo. Poco más tarde descubrieron otro cadáver en una habitación. Se trataba de la compañera del inquilino.

El hombre tenía licencia para cazar, esto le habría permitido acumular el arsenal en su casa. Tras matar al cerrajero, el secuestrador ejecutó de un disparo en la cabeza a los otros dos rehenes. También disparó a su mujer, en el estómago, antes de suicidarse. Los investigadores no se pronunciaron acerca de las causas del gesto extremo.

Winfried Kretschmann, presidente verde del estado federado de Baden-Wurttenberg, se dijo ayer "profundamente afectado" por los "hechos terribles" ocurridos por la mañana y expresó su solidaridad a los familiares de las víctimas.

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