Las calles porteñas se poblaron de gente
Esas cuadras fueron la vía alternativa que encontraron aquellos que querían disfrutar de los shows que hubo tanto en el Paseo del Bicentenario, en la 9 de Julio, y en Diagonal Norte, desde el Obelisco hasta la Plaza de Mayo.
Jaqueline de Contreras vino al Paseo del Bicentenario y se quedó al desfile de cierre junto con su marido; sus hijos, Camila, Emiliano, Ezequiel, y su sobrino Luis, desde Florencio Varela. "Llegamos al mediodía y trajimos todo para pasar el día", contó la mujer que exhibía orgullosa sus pastelitos de dulce de batata, que acompañaba con mates.
"Estamos contentos porque ellos, por primera vez, pueden presenciar un desfile como los que había antes todos los años", acotó el padre de la familia, a lo que su mujer agregó: "Al ver el desfile, te agarra un escalofrío en la piel porque te acordás de tu infancia. Mi papá era policía y desfiló un montón."
Cual egresados de fin de curso Salvador Bertini, Susana Araujo, Silvia Alegre y su hijo Carlos Julio Aguirre Alegre se distinguían porque llevaban una remera blanca con una inscripción de la ciudad desde donde vinieron, Corrientes, en uno de los siete ómnibus que llegaron desde la capital provincial.
Estaban parados de espaldas a 15 metros de la Catedral y no pudieron dejar de mirar al Cabildo. "Me gusta el reloj, pero no el color del que está pintado", dijo Susana.
Silvia aseguró que no le alcanzará la vida para recordar lo que estaba viviendo ayer. "No existe una palabra que pueda encerrar todo lo que vimos acá. Hay demasiadas cosas para que pueda captar tu cerebro o con una foto."
Postales del 25 de Mayo
Cientos de personas que se acercaron para los festejos aprovecharon la oportunidad para obtener un recuerdo casi único. La foto con los Granaderos, pero no firmes y serios en la puerta del Cabildo o de la Casa Rosada, sino sonrientes y sorprendidos por la demostración de cariño que recibían.
Uno de los granaderos, dijo ayer a LA NACION: "Es una cosa muy emocionante. Nuestros eventos suelen ser más cerrados y con mucha menos gente. Las personas no estaban acostumbradas a estar en contacto con nosotros. Nos llena de orgullo y de alegría".
La única protesta que se escuchó en parte de la jornada estuvo relacionada con el retiro de las fábricas móviles de documentos de identidad que habían estado en el Paseo del Bicentenario y que ayer fueron retiradas "para facilitar el desarrollo de los festejos", según aseguraron desde el Registro Nacional de las Personas.
El impresionante caos vehicular que desbordó a la ciudad de Buenos Aires por el cierre de numerosas calles, producto de los multitudinarios festejos, se reflejó en todo el centro de la ciudad.
En el caso de la zona de Retiro, cerca de 3000 personas tuvieron que esperar más de una hora para poder subir a un colectivo, en los que, al igual que en trenes y subtes, ayer se pudo viajar en forma gratuita. Las horas picos, que en un día laborable suelen ser dos, ayer se extendieron por varias horas.
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