El arzobispo de Resistencia, Fabriciano Sigampa, cerró la décimo quinta Cabalgata de la Fe en la que pidió a los políticos que “trabajen para hacer próspero a este Chaco que nos dio Dios para trabajarlo”. “Los políticos tiene que tener rectitud y justicia para defender a los pobres y terminar con los opresores.
“Esta provincia tiene muchas posibilidades porque Dios la creó para nosotros. La tierra es para los chaqueños, para los que estamos en el Chaco; es una tierra amplia para que produzca mucho, agregó.
Para los organizadores fue un éxito festejar el aniversario de la cabalgata con un marco importante de jinetes y devotos de San Pantaleón, que peregrinaron para renovar sus compromisos en el santuario.
Años atrás esta peregrinación formaba parte de la actividad de la provincia; hoy se pude certificar que la fe es lo que motivó a las cientos de personas que participaron de esta edición.
La llegada de los peregrinos
Cerca de las 10 de la mañana comenzaron a llegar los primeros jinetes por la ruta provincial. Inmediatamente la logística prevista trasladó los caballos a los lugares establecidos.
Entre ellos estaba Jorge Buzzi, un joven de Tres Isletas que cabalgó junto a dos amigos para expresar su fe ante el santo que fue entronizado cerca del altar armado en la entrada del parque.
Muy cerca de Buzzi, una familia que participó en todas las peregrinaciones preparó un campamento provisorio para esperar el comienzo de la misa y emprender el regreso. Expresaron su devoción por el santo y relataron parte de la ayuda que recibieron por su intersección.
No hubo una entrada masiva como en otras oportunidades porque más bien cada agrupación entraba, desmotaba y llevaba los equinos a los corrales que se improvisaron en distintas partes del predio.
Antes de que comience la misa, parte de los equinos fueron cargados en camiones jaulas dispuestos a la vera de la ruta. Un rampa armada para la ocasión fue usada una y otra vez hasta terminar de llenar los vehículos.
Las tradicionales fotos
Cada agrupación posaba para las cámaras que cubrieron el acto; incluso algunos jinetes permitieron que el público que aguardaba su llegada se sacara fotos montando sus equinos.
En algunos casos hubo fotógrafos que comercializaban el retrato que sacaron a los peregrinos en algún tramo de la cabalgata. También estuvieron los infaltables pony de plaza.
Pedido de los peregrinos
Los cientos de devotos presentaron sus plegarías que luego fueron ofrendadas durante la misa del mediodía. Juan Gómez, un modesto trabajador rural, relató a NORTE que solicitó a San Pantaleón trabajo para sus familiares, que en esta ocasión no pudieron asistir, como también por la salud de su madre.
La cola para rezar en la ermita de San Pantaleón y la Virgen María fue creciendo a medida que iban entrando en el parque los jinetes y el público que participaron de la misa oficiada por el arzobispo de Resistencia.
Casi todos pidieron prosperidad y salud para los suyos, pero fundamentalmente en un país que vivió una crisis importante, el pedido central era mantener el trabajo que actualmente tienen.
De la religión a la fiesta
Una vez concluida la celebración religiosa comenzó la fiesta con la presencia de cantante salteño el Chaqueño Palavecino, que alegró a la masa que se hizo presente en la cabalgata.
Finalmente en la tarde de ayer la mayoría emprendió su regreso para volver el próximo año al mismo santuario y, con las misma intención, renovar su fe ante su patrono.


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