Alarma por el incremento de chicos en situación de calle que consumen drogas

Alarma por el incremento de chicos en situación de calle que consumen drogas
El defensor del Pueblo adjunto, Cristian Azcona, aseguró estar preocupado ante esta situación, denunciada por vecinos de la zona. Pide “no judicializar menores”, sino “ayudarlos” y reparó en la ausencia del colectivo asistencial
Ante el acrecentamiento de denuncias en la Defensoría del Pueblo y la constatación de casos, el titular adjunto de la dependencia, Cristian Azcona, aseguró que la ciudad está en estado de alerta como consecuencia del “incremento de chicos en situación de calle que consumen drogas” en el centro de Mar del Plata.

Según explicó el funcionario a El Atlántico, llegaron numerosas consultas por parte de vecinos de la zona quienes, preocupados, cuentan la situación que viven día a día en el centro. “Puntualmente, nos hablaron de casos donde muchos de estos chicos han sido violentos, rompieron vidrieras; igualmente, la realidad es que la preocupación no es por eso, sino por el abandono de estos jóvenes, por la falta de contención por parte del Estado”, consideró Azcona.

Es que, de acuerdo a lo que apuntó, el pedido concreto no es por la “judicialización” de estos chicos, sino para lograr ayudarlos. “No hay protección, la solución no es que intervenga la policía y se los lleve; hay que hacer algo y esto es lo que planteo”, agregó y luego remarcó que esto “no es una crítica hacia los funcionarios municipales”, sino “una crítica constructiva hacia todos, porque algo tiene que cambiar”.

“No hay mecanismos de contención, si los llevan por delitos al Centro de Menores de Batán se escapan y nadie los ayuda”, sostuvo el defensor adjunto, sobre la necesidad de implementar un accionar conjunto con políticas concretas. Así, recordó que, por ejemplo, en la ciudad solo existe el Centro de Prevención de las Adicciones (CPA), que “actualmente no tiene presupuesto ni recursos y además, solo alberga a jóvenes de más de 16 años”. “¿Qué hacemos con los chicos entonces?”, se preguntó, consternado por lo que le comentaron los vecinos de la zona y, también, pudo constatar durante algunas entrevistas.

En ese sentido, Azcona confió que estuvo dialogando con dos chicos que viven en la zona en cuestión y que consumen entre “seis y siete bolsas de pegamento diario”. “Ellos, cuando están bien, son chicos nada más, pero nadie hace nada y los estamos perdiendo”, se lamentó, al tiempo que argumentó: “Hoy no hay herramientas y lo que queremos desde la Defensoría es justamente lo contrario, queremos que haya políticas y elementos para sacar a estos chicos de la calle”.

“El error pasa por judicializar a estos menores”, reiteró el representante de la dependencia, quien luego ejemplificó con el hecho de que, hasta hace poco, “había un colectivo frente a la Catedral que les proveía de asistencia social, juegos e información y estaba puesto por la Municipalidad. De un momento a otro lo sacaron, por falta de presupuesto o recursos según me dijeron, es terrible”, reflexionó y entendió que el tema en cuestión “debería ser una prioridad para todos”.

Para completar, Azcona adelantó que la Defensoría abocará sus esfuerzos en invertir esta situación. “Nos reuniremos todas las semanas con actores del sector y buscaremos soluciones”, señaló y consignó: “Es hora de que haya un cambio y es importante que no se estigmatice a estos jóvenes, hay que ayudarlos, no juzgarlos”.

LA ESTIGMATIZACIÓN, EL PROBLEMA

Consultada ante este escenario, la subsecretaria de Políticas Institucionales para la Integración, Alejandra Urdampilleta, confirmó estar al tanto de lo que viene aconteciendo “por numerosos llamados y constatación de los operadores”. “Sabemos que hay jóvenes en esta situación y desde nuestro lugar estamos trabajando”, advirtió.

Justamente sobre eso, Urdampilleta explicó que el Municipio tiene propuestas de contención “como el programa Envión o lo que se está preparando en el paraje San Francisco”. “Estos jóvenes son hijos del neoliberalismo y lamentablemente son resultado de una historia política de falta de inclusión”, afirmó y caracterizó a la problemática “como una cuestión esencial, no solo para la gestión sino también para la comunidad”.

“Por eso -continuó- esta semana comienza la capacitación del Programa Operadores de Calle, que es una iniciativa orientada a esto: a la constatación de casos, el conocimiento real de lo que pasa y, en base a eso, la búsqueda de soluciones”. Así, la funcionaria entendió que lo importante es “no demonizar a estos chicos, sino entender que son víctimas”. “La estigmatización es el peor enemigo”, consideró, para luego rematar: “Las cosas cambian constantemente, por eso una misma receta no sirve; hay que estar pensando siempre en mejorar y en solucionar los problemas de fondo: estos chicos tienen que poder salir de su adicción, ir a la escuela, tener formación”.

OPERADORES DE CALLE

Se trata de una iniciativa orientada a detectar y abordar con inmediatez territorial, situaciones de vulnerabilidad en que pudieran encontrarse niñas, niños y jóvenes; y que requieran de la articulación de los recursos del Sistema de Promoción y Protección de Derechos -a nivel local y provincial-, y a la vez promover el compromiso de la comunidad en su conjunto.

Operadores de Calle propone que niñas, niños y jóvenes que se encuentren atravesando situaciones que pongan en riesgo su integridad y desarrollo psicosocial logren, con el acompañamiento de los operadores de calle, resignificar y orientar un proyecto vital en condiciones de dignidad, desde una perspectiva de atención integral, revalorizando el lugar de la familia y su comunidad en el marco de un proceso de restitución de derechos que hayan sido vulnerados. También, tiene como objetivo implementar con inmediatez y eficacia medidas de Promoción y Protección de Derechos en niñas, niños y jóvenes en todo el ámbito de la Provincia de Buenos Aires.

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