Alak sufre la embestida final de La Cámpora y planea un regreso a La Plata

Conducidos por Eduardo “Wado” de Pedro, los jovenes camporistas terminaron de cerrar el círculo sobre el ministro ocupando la Secretaría de Derechos Humanos y la Inspección General de Justicia. Las versiones de renuncia y la pelea con el intendente platense Pablo Bruera.
“Le pusimos un deck al balcón porque si nos sacan este último despacho, nos refugiamos ahí”, bromea uno de los colaboradores más cercanos del ministro de Justicia, Julio Alak, mientras mira al ventanal que da a la calle Sarmiento. La permanencia del ex intedente de La Plata en el gobierno es un enigma que cruza al gabinete, donde reconocen que aún en un estilo áspero como el del kirchnerismo, pocas veces se vio semejante destrato con un ministro.

El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos hoy está absolutamente colonizado por La Cámpora y el verdadero conductor de esta estructura es el joven viceministro Julián Alvarez, muy cercano a Eduardo “Wado” de Pedro, verdadero número uno de la organización que fundó Máximo Kirchner.

En un trabajo progresivo pero implacable, La Cámpora comenzó tomando el control de la estructura central de la cartera, la relación con el Poder Judicial y los resortes administrativos, circulo que cerró en las última semanas avanzando sobre las áreas secundarias.

Como anticipó La Política Online, Wado de Pedro logró ubicar en la estratégica Secretaria de Derechos Humanos a Martín “Ñato” Fresneda, un joven abogado de 37 años que junto a De Pedro integró la agrupación HIJOS antes de sumarse activamente al kirchnerismo.

Este avance se coronó días atrás con la captura de la sensible Inspección General de Justicia (IGJ) que supervisa las sociedades comerciales, donde La Cámpora ubicó a Norberto Carlos Berner. Se completó así el avance sobre los principales resortes de poder de la cartera de justicia, reduciendo al ministro Alak a un papel decorativo, que ya se observa en las actividades institucionales o las visitas al Congreso, donde guarda un humilde segundo plano frente a los funcionarios de La Cámpora.

De hecho, en esa organización se estaría evaluando la posibilidad de reemplazar al ministro -a quien acusan de menemista-, ya que consideran que ni siquiera les sirve como figura protocolar.

Hasta ahora, la Presidenta había decidido mantenerlo en el cargo porque el gobierno estaba en el medio de las delicadas negociaciones con el GAFI para actualizar la legislación anti lavado de la Argentina y alejar así el riesgo de ser incluida en una lista negra.

Alak viene sufriendo el desplazamiento de su gente de confianza y ante el destrato flagrante que sufren algunos de sus hombres más cercanos como su histórico jefe de prensa, Guillermo “Café” Fernández, amenazó más de una vez con renunciar.

Sin aliados a la vista

La soledad de Alak en el gabinete excede incluso el enfrentamiento que tiene con La Cámpora. Es que el ex intendente de La Plata llegó al gabinete de la mano de Aníbal Fernández, hoy cercano a Daniel Scioli y mala palabra para el kirchnerismo, como se encargó de dejar en evidencia la propia Cristina al retarlo públicamente dos veces en una semana.

Alak, como el ex jefe de Gabinete nunca abandonó del todo sus sueños de se gobernador de la provincia de Buenos Aires y esa aspiración lo puso objetivamente en conflicto con el recusitado ministro del interior, Florencio Randazzo.

Estas restricciones objetivas a su evolución en el gobierno nacional, llevaron a Alak a intentar reorientar su carrera, buscando un difícil regreso a la política platense.

Fue así que tomó como bandera contra su enemigo íntimo, el intendente Pablo Bruera, el boicot al intento de construir un parque de juegos en la República de los Niños. Para esa faena no dudó en asociarse con referentes del macrismo para organizar concentraciones y marchas de vecinos que se oponían a la iniciativa.

Así mandó a su concejal Sebastián Tangorra a bloquear la renovación de los juegos en la que estaba intereado Marcelo Tinelli, en una alianza con los referentes del Pro en La Plata, Julio Irurueta y Julio Garro. Se sumó a esta embestida Jorge Lescano Gorordo, un hombre que el ministro de Justicia envió en su momento a militar en el espacio de Francisco de Narváez y el propio secretario privado de Alak, Federico Musciatti.

Ante la movilización de vecinos, Bruera decisió suspender la iniciativa que apsiraba a transformar La República de los Niños en un parque recreativo de primer orden, para sumarla al proyecto estratégico de hacer de La Plata un atractivo destino turístico que aproveche el impacto del Estadio Unico.

La embestida del alakismo contra la gestión de Bruera no es ociosa, buscan reposicionarse como alternativa frente a las elecciones del 2013 en la que espiran a obtener algunos cargos legislativos como plan de resguardo en caso de que Alak finalmente pierda su lugar en el gabinete. El problema es que para esa instancia hay pocos lugares y muchos candidatos en el espacio del ministro de Justicia.

Se supone que el principal referente del alackismo platense es Tangorra, pero la mayoría de los seguidores del ministro de Justicia rechazan su conducción y todavía le reprochan haber sido uno de los máximos responsables de la derrota de Alak frente a Bruera, cuando supuestamente alimentaba su exitismo en base a encuestas que distaban de la realidad.

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