Alak, amoroso, zafó gracias a Ofelia

Por: Carlos Pagni.

El azar tiene estas cosas. En una de sus habituales peregrinaciones a la casa de la calle 522, en el entrañable barrio de Tolosa, el ministro de Justicia, Julio Alak, dejó entrever la sombra de un pesar: "Estoy muy entusiasmado con el modelo, con la marcha del país. Pero no creo que vaya a continuar en el gabinete. Todo tiene un ciclo?"

La anciana confidente de Alak -una vida dedicada a la política- reaccionó como un relámpago: "Dejáme a mí".

Aprovechó un viaje inmediato a El Calafate y encaró a Cristina Kirchner en la cocina de su casa. "Nena, nunca te pido nada, pero a Julio me lo dejás en el ministerio, ¿eh?". "Si mamá, quédate tranquila que Julio sigue?"

Alak cosechó así los años de altruistas atenciones a Ofelia Wilhem, desde que era intendente de La Plata. El último cuidado fue persuadirla de donar el monto de un juicio ganado a la Anses al hospital platense Noel Sbarra. El argumento fue irrefutable: "No hagamos hablar a los diarios. Total, si te hace falta algo, sabés que contás conmigo".

Amoroso, Alak..

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