El gobierno británico anunció la mayor reforma de sus Fuerzas Armadas en décadas, lo que supondrá la reducción del número de soldados en 20 mil efectivos en ocho años y dejará al Ejército del Reino Unido en el mismo tamaño que tenía en el siglo XIX, equivalente a la mitad de los que tenía en plena Guerra Fría. Miembros del opositor Partido Laborista y altos mandos del Ejército criticaron la medida por considerarla “un riesgo para la seguridad” de la isla.
El ministro de Defensa, Phillip Hammond, reconoció en su intervención ante el Parlamento que la moral de las tropas está en un momento “frágil” a raíz de los recortes, ya que intuyen que al disminuir el número de soldados será imprescindible recortar el número de unidades en todos los cuerpos del Ejército. Puntualmente, la reforma supondrá la desaparición de 17 divisiones entre las que se encuentran cuatro históricos batallones y un quinto que reduce sus actividades a Escocia. Además, la Armada perderá dos unidades con la fusión de varios regimientos y también habrá reducciones en el número de divisiones en la Artillería, Aviación, Policía Militar y cuerpos técnicos como mecánicos e ingenieros.
Los medios británicos aseguran que el gobierno ha retrasado varios meses su anuncio por temor a una dura campaña en su contra. “Tras heredar el enorme despilfarro del anterior gobierno (laborista), nos hemos visto obligados a tomar decisiones difíciles para llevar a cabo nuestra visión de unas Fuerzas Armadas formidables, adaptables y flexibles”, afirmó Hammond.
Con el fin de reducir el tamaño y el gasto que supone el Ejército, el gobierno encomendó al teniente general Nick Carter la reorganización de su estructura con un plan diseñado por él, que ha recomendado qué unidades y regimientos son prescindibles.
El ministro conservador recalcó que, después de una década de “largas operaciones”, como las desarrolladas en Irak o Afganistán, “necesitamos transformar el Ejército” en un fuerza “bien entrenada, equipada y financiada”. <
Comentá la nota