Ajustar o no ajustar, el dilema municipal

En algunas ciudades, la mora en el pago de impuestos llega a 70%; sin embargo, hay intendentes que apuestan por subir las tarifas. Yerba Buena, Alberdi, Concepción y Lules son algunos de los puntos en los que hubo aumentos. Preocupación en Alderetes, Tafí del Valle, Bella Vista y Simoca.
Los rumores sobre incrementos de tarifas de los impuestos municipales proliferaron durante el último trimestre del año. Y, en el comienzo de 2012, las versiones comienzan a concretarse en ciudades del interior. Los vecinos de Yerba Buena, Alberdi y Concepción ya habían escuchado las palabras "ajuste" y "suba"; y ahora fue el turno de Lules. Sin embargo, algunas administraciones locales ni siquiera pueden pensar en ajustar las tarifas. Es que, según intendentes consultados por LA GACETA, hay municipios del interior que tienen un nivel de morosidad de entre el 30% y el 70%. Y, aunque muchos de ellos tienen los salarios garantizados gracias al Pacto Social, esto significa un dolor de cabeza a la hora de pensar en inversiones.

Sin posibilidades

El intendente de Las Talitas, Luis Morghenstein, detalló que agentes de la municipalidad trabajan haciendo una campaña en la calle para generar conciencia entre los deudores. Según estimó, en su municipio suman el 40%. "Si pagan, no aumentaremos la tasa que incide sobre los inmuebles. Es un valor bimestral ínfimo. Es una cuestión cultural", explicó. Por otro lado, argumentó que no se puede presionar y aumentar la tasa a los vecinos que cumplen. "Lo invitamos al vecino a que colabore pagando los anticipos y los pagos anuales con descuento. No queremos que paguen justos por pecadores", puntualizó.

Un porcentaje igual de atrasos padece la Municipalidad de Monteros. Su titular, Alberto Olea, adelantó que emprenderán un plan de facilidades de pago para que los ciudadanos se pongan al día.

"Necesitamos optimizar los servicios y aumentar la recaudación; se vienen tiempos duros, de crisis económica. La Nación y la Provincia están haciendo bien los deberes; queremos ser parte de eso y hacer lo que corresponde. La variable no pasa por aumentar, sino por lograr recaudar más", argumentó.

El jefe municipal de Bella Vista, Luis Espeche, aseguró que el caso de su ciudad es diferente a Yerba Buena (donde se aprobó la suba en diciembre) o la capital, dado que no puede pensar en aumentar las tasas. "La mayoría de los vecinos son empleados municipales y obreros; los ingresos son limitados", aseguró. Reconoció que necesita mejorar la recaudación, pero optimizando la cantidad y calidad de los ingresos. "Priorizaremos mermar el índice de morosidad, que es del 60%", especificó.

El intendente de Simoca, Luis González, también manifestó que el municipio está planteando la necesidad de emprender una moratoria. "Lamentablemente no hay cultura de pago. Vamos a tratar de generarla en las contribuciones que inciden sobre los inmuebles, que prácticamente no se pagan. Algo se recauda de la actividad comercial. Pero tendremos que hacer que la gente tome conciencia de que las obras que se hicieron en Simoca son fruto del esfuerzo de la administración municipal. No recibimos grandes dineros extras para encarar las obras que hicimos y las que tenemos en ejecución", detalló.

"No aumentaremos los impuestos. Trataremos de mantener los valores", aseveró Enrique Bethencourt, de Trancas. El intendente coincidió con sus pares en que deberán optimizar la recaudación generando conciencia de pago en los habitantes.

Julio Silman, de Alderetes, maneja uno de los municipios con vecinos más morosos. De acuerdo con sus datos, la cifra alcanza el 70%. "Mientras podamos aguantar, lo haremos. Será un año complicado para la gente. Seremos eficientes; pero pediremos la colaboración de la gente para que pague", argumentó.

Un caso similar al de Alderetes es el de Tafí del Valle. El titular del municipio, Jorge Yapura Astorga, detalló que cuenta con un informe de rentas alarmante. "Sólo se está pagando el 16% del inmobiliario y 8% de comercio. Es bajísimo. No puede ser. Por eso estamos con una moratoria", aseguró. Según describió, 2.720 vecinos deben abonar la tasa que incide sobre los inmuebles y 287, la que recae sobre los comercios.

En el caso de Famaillá, el intendente Enrique Orellana planteó que habrá subas en varios impuestos municipales. "Hay que equilibrar las finanzas. El agua cuesta $ 6 bimestrales en mi ciudad, menos de lo que vale una soda. Hay que equipararlo para ir manteniendo las cosas bien. Pese a que es un gasto social, hay que cubrir los costos de la electricidad y el mantenimiento de los pozos. Mientras que el alumbrado sale $ 9 bimestrales. No tiene sentido que tenga tan bajo costo y que no podamos mantener", señaló. Mientras que dijo que el impuesto inmobiliario cuesta $ 9 cada 60 días, cifra que consideró bajísima. "Tienen que pagar los que más tienen y no los que menos poseen. Con la ley los haremos pagar", concluyó.

En la otra vereda

Otro grupo de intendentes reconoció que ya implementaron subas o que piensan hacerlo. Luis Campos, de Alberdi, aseguró que ya hubo un ajuste. "El Concejo aprobó el incremento. Es algo importante y no hay que ocultarlo. Esto va de la mano de los cimbronazos que podemos tener por la economía internacional. Si tenemos que hacer retoques, lo haremos", se explayó.

Osvaldo Morelli, de Concepción, prefirió no hablar de incrementos sino de ajustes por la inflación. Según explicó, se aprobó hace varios meses, ya está en vigencia y fue del 37,5%.

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