Ahora es Scioli quien pasa a la ofensiva

Ahora es Scioli quien pasa a la ofensiva
El alejamiento de Silvia Gvirtz del área educativa marca un punto de inflexión en su relación con el oficialismo. Desconocería de aquí en más la entidad de su representación provincial y promovería un diálogo directo con la versión nacional.
La designación de Eduardo Camaño en la secretaría General y la promoción de Ricardo Casal a Fiscal de Estado lo haría inviable antes que comience pero preservaría las reglas del protocolo que ambos sectores se prometieron respetar.

Daniel Scioli parece haber encontrado la fórmula para evitar ser el primero en quebrar las reglas del protocolo que pactó respetar de forma mutua con la versión provincial del kirchnerismo bonaerense.

Algo más ingenuo para interpretar la parte que le toca en el acting comprometido para intentar diluir el malhumor que refleja en los sondeos la opinión pública, fueron sorprendidos por el método del gobernador para blindar su gabinete de ministros forzando la salida de Silvia Gvirtz de la Dirección General de Escuelas.

Persuadir a la sociedad que no hay entre ambos una pelea que la exponga a otros riegos además de los que ya afronta con la inseguridad o la crisis del transporte público, fue la base del acuerdo alcanzado hace un par de semanas y que no se quebraría, en la versión del gobierno bonaerense, con la designación de Walter Carbone a la subsecretaría Administrativa del área educativa con un mandato que, bajo otro contexto, sonaría a ironía: poner orden en la gestión. Reclamo básico de la presidente Cristina Fernández a Scioli durante la crisis por la falta de envío de fondos para pagar aguinaldos.

Más que un error imprevisto entre daños colaterales, la estocada a Gvirtz encaja más en la idea de un balance general para ajustar el cálculo de gastos de la administración a una realidad política ineludible. Tal vez una lección para Juan Gabriel Mariotto, quien se abrazó con entusiasmo a la tregua abierta, conciente de haber sido uno de los más dañados en la última refriega entre su superior y la Presidente.

Sindicada en versiones que el vicegobernador ni el vicepresidente Amado Boudou suscribirían en público, como fiel responsable por sus actos que terminan costándole dolores y lavados de cabeza con ella.

Contexto en el que el envío de un hombre de confianza de Alberto Pérez por orden directa del gobernador, implicaba antes una búsqueda de definición política por parte de la ex ministra que un desconocimiento a su autoridad.

Con su salida como punto de inflexión, Scioli se prepara a reformular su vínculo con el gobierno nacional y para eso precisa blindar con lealtades a un gabinete donde Gvirtz se sentaba en condición de aliada de Mariotto y La Cámpora, a quienes responden los

funcionarios que ocupan los cargos más importantes de la cartera educativa.

Detalle

Detalle que despertó un clima de entusiasmo entre intendentes del Conurbano que supieron de la renuncia de antes que se confirmara. No por el lado de Scioli, según confiaron algunas fuentes municipales, sino por algunos de los propios funcionarios de la Dirección General de Escuelas, quienes estaban al tanto de su frágil situación

política en que había quedado la funcionaria.

La salida de Gvirtz es casi un fresco pictórico que ilustra el brillo y la miseria de estos días en la nave principal de un oficialismo del que Scioli parece cobrar autonomía, en la mirada de los jefes comunales, que venían exigiendo desde el año pasado algún gesto que los animara a encolumnarse detrás de su figura. Algo que todavía está pendiente y es motivo de especulaciones entre ellos.

Se debate, por caso, si es en calidad de potenciales náufragos o de solapados polizones que se han asido al bote del gobernador como aseguran haberlo hecho los intendentes de Ezeiza y de La Matanza. Alejandro Granados y Fernando Espinoza constituyen dos casos especiales dentro del escarpado terreno de la Tercera Sección Electoral.

Granados por ser una intendencia emblemática de la alianza entre el kirchnerismo y los nuevos barones del Conurbano a través del resucitado Julio De Vido al que no pocos de ellos ven casi consolidado como el verdadero candidato a gobernador bonaerense en el 2015, si no fuese por el desgaste virtualmente irreversible que proyectan las encuestas sobre su imagen pública. Proyección acaso de un deseo: luego del pago del Boden 2012, el giro de fondos desde el ministerio de Planificación Federal a los Municipios más leales ha hecho reverdecer el lazo que siempre supo tener con ellos.

Si se confirma, el de Espinoza daría forma a una extraña paradoja: en su condición de jefe político del distrito electoral más importante de la Provincia, había participado de la mayoría de las reuniones con que la Presidente decidió romper el hielo con los jefes comunales, la semana posterior al acto del 27 de abril en Vélez Sarfield con el que

el oficialismo celebró su primera victoria en el 2003, cuya convocatoria estaba reservada solo a las organizaciones políticas afines al gobierno con eje en La Cámpora.

El tránsito que compartieron no habría satisfecho la expectativa con que arrancaron las partes: algunos todavía se preguntan dónde estaba el intendente la noche en que Hugo Moyano bautizó su enfrentamiento con el kirchnerismo bloqueando una planta petrolera de YPF en La Matanza.

La sospecha que circula entre los pares sus pares es que difícilmente ambos tendrían la osadía de concretar una maniobra como esa sin señales previas de aviso a la Casa Rosada, en un rango que va, cuanto menos, desde lograr la autorización para iniciar el

peregrinaje a haber recibido instrucciones directas para ejecutarlo.

Del mismo modo, no atribuyen a la casualidad y menos a un problema de incompatibilidad de agenda la postergación de la visita que Florencio Randazzo debió haber efectuado el pasado 10 de agosto a Monte Grande, el mismo día que Daniel Scioli había elegido para entregar escrituras en la Municipalidad de Lomas de Zamora.

El intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, es considerado como uno de los propios que tiene el oficialismo en el Gran Buenos Aires. El ministro del Interior y Transporte tenía planeado visitar el centro de la ciudad donde estuvieron instalados tres centros móviles de documentación de su cartera. Randazzo necesita de forma imperiosa elevar su nivel de conocimiento de alrededor del 5 por ciento, para proyectar hacia el 2015 el protagonismo adquirido por estos días en el Gobierno.

Fondos

Entre los jefes comunales es firme la convicción de que en febrero serán muchos menos que ahora los nombres que circulen con posibilidades serias de encabezar listas en el crucial territorio bonaerense. “No salen de Kirchner, Massa, Scioli o Rabolini”, apunta un funcionario que tuvo trato directo con la esposa del gobernador, de quien destacó un estoicismo a toda prueba con el sentido laxo que tienen los intendentes del protocolo y “una inusual simpatía con la base en el mano a mano.”

Las modificaciones introducidas en su equipo por el gobernador diluyen algunos de las iniciativas que tenía en carpeta el kirchnerismo bonaerense para volver a desafiarlo. De todas ellas, la más significativa es la de la interna del PJ prevista en el orden nacional para el 31 de marzo. La designación de Eduardo Camaño en la secretaría General y de la senadora provincial Nora de Lucía en Educación es una respuesta anticipada. Se trata de dos dirigentes de origen duhaldista y ahora de la Juan Domingo

Aventaría, también, el temor que varios dirigentes de esa corriente hicieron trascender a los intendentes de la Tercera, varios de los cuales trabajan en la construcción de una versión amistosa de ella en sus distritos. Camaño renovó su credencial de indeseable para el gobierno nacional cuando lo cuestionó por dejarlo solo a Scioli con el tema de los fondos para el pago de aguinaldo.

De Lucía tuvo un duro cruce con Mariotto en una reunión de bloque en la que el que cuestionó el estado del sistema penitenciario. La senadora atribuyó al desigual reparto de la Coparticipación Federal la situación crítica de las cárceles y, según testigos presenciales, habría ofrecido una clase magistral de argumentación técnica que terminó cuando el vicegobernador decidió retirarse.

También quien negoció en el primer turno de gobierno de Scioli la pauta salarial con los gremios docentes que tomaron simbólicamente la sede educativa cuando se asoció la salida de Gvirtz a un ajuste económico en el área. La senadora pediría l si es que ese Cuerpo convalida su designación. Del mismo paso depende Ricardo Casal, al que Scioli desea designar como Fiscal de Estado y, en simultáneo, dividir su ministerio en dos que atiendan en forma independiente Justicia y Seguridad.

Tema que, según dejó trascender, pretende negociar con la Presidente, en tácito desconocimiento de sus delegados. Con ese candidato, parece el enunciado de una formalidad.

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