En la jornada de ayer, continuaron las testimoniales tendientes a esclarecer el trágico accidente ocurrido el 2 de noviembre pasado en Zanjitas, donde un tres arrasó al interno 63 de la empresa Polo, causando la muerte de 8 personas, entre ellas 6 niñas de 11 años.
Uno de los primeros testimonios periodísticos que dieron los mayores que viajaban en el colectivo, reflejaban que el chofer manejaba con auriculares puestos escuchando música, y que esto habría operado para que no escuchara el silbato de la formación ferroviaria, cosa que le hubiera dado tiempo para frenar antes de cruzar las vías.
Pero a la hora de dar el testimonio en sede judicial, donde la cosa se complicaría a la hora de las responsabilidades compartidas, porque de haber existido el hecho, ninguno de los adultos hizo nada para que el chofer se quitara los auriculares; resulta que nadie ‘recuerda’ haber visto al chofer usando auriculares.
Según fuentes judiciales, una de las docentes señaló que el colectivo estaba en movimiento -y no parado como señalaron otros testigos-, que no escuchó el silbato del tren, pero que sí vio la luz. Esta docente, dijo que si bien no recuerda haber visto si el chofer saltó o no de la unidad 63 antes de la colisión, extrañamente expresó que su marido le ha contado que cuando la encontraron, ella repetía que el chofer las había abandonado.
La otra docente, declaró en el mismo sentido que su colega, en cuanto a que el colectivo estaba en movimiento al momento del impacto, pero que no vio que el chofer tuviera auriculares.
Por último, una vecina de la sureña localidad, dijo que vio desde su casa la colisión y que vio al colectivo en la vía y que el tren lo impacta; y que había escuchado el silbato del convoy.
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