¿Y ahora qué hacemos?

Scioli se fue a Francia con un gesto de acercamiento a Moyano, distanciado del gobierno nacional. Desde el moyanismo, a través de Plaini, habían mostrado poco entusiasmo a la idea. Por las dudas, desde Nación fijaron postura: un funcionario de Cristina dijo "el que renuncia, debe irse". ¿Moyano más cerca o Scioli más lejos?
El acto de Hugo Moyano el pasado 15 de diciembre en el estadio de Huracán, fue justamente eso, un tifón. La interna entre el sindicalista y Casa Rosada, que viene desde los últimos meses de vida de Néstor Kirchner, ha tenido varios episodios: el armado de listas, el reclamo por ganancias, las deudas con las obras sociales, el control sobre los préstamos sindicales, la composición de las cámaras. Y promete otros temas muy candentes: las paritarias, las elecciones dentro de la CGT y el armado del PJ nacional y provincial.

En este último tema se metió Daniel Scioli, habitual espectador del combate, al pedirle públicamente, a través de su principal armador político –Alberto Pérez-, que no renuncie a la estructura partidaria.

Esta decisión, que se sabrá en diez días cuando Scioli vuelva de Francia y se reúna con Moyano, parece tener final cantado. Es que desde Nación no quieren saber nada con apaciguar los ánimos. Así lo demostró el ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien manifestó hoy que "el que renuncia, debe irse".

"Yo soy de los que piensan que cuando uno presenta la renuncia a un lugar es para irse y no para quedarse", dijo Randazzo. Además, reiteró que "este es el Gobierno que más ha hecho por los que trabajan", al tiempo que consideró que los dirigentes sindicales "no deberían tener ningún tipo de problemas" con CFK.

Esta postura de Nación saca del centro de la escena a Hugo Moyano y pone en su lugar a Daniel Scioli. Con un rompimiento ya oficializado ante las cámaras y con los bombos de fondo, como fue le de Moyano, resta saber que camino tomará el Gobernador. Un paso a favor del Camionero, puede ser el motivo para otra estocada del kirchnerismo, que aún no le perdona el picado con Macri y que, en la figura de Mariotto, no hace más que dividir las aguas con Casa Rosada.

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