Ahora la gran pregunta: ¿qué hacer con Johnston?

Desde la aparición con vida del intendente de Catriel, Carlos Johnston, cuyo paradero fue un misterio durante casi tres días, los ánimos en la ciudad parecen estar divididos.

Los festejos al conocerse que el jefe comunal estaba sano y salvo duraron poco. Y ahora muchos se preguntan si este hombre, un médico veterinario que aceptó el ofrecimiento de participar en las elecciones municipales, tiene la capacidad suficiente como para administrar la ciudad de Catriel.

Ocurre que Johnston se fue solo y, aparentemente, por su propia voluntad. No hubo secuestro, delito, ni accidente.

Quienes lo conocen sospechaban de que el hombre, quien sufre a menudo profundos cuadros de depresión, podría haber sido víctima de una suerte de estrés político y que por ese motivo decidió ausentarse sin decirle nada a nadie.

Mientras algunos concejales analizan la posibilidad de pedirle la renuncia, el flamante gobernador Alberto Weretilneck ya tomó una postura.

“Johnston no debería seguir en la intendencia”, dijo tajante el mandatario al ser consultado sobre el caso por periodistas de LU19.

Weretilneck dijo que, según le informaron sus colaboradores, no hubo un hecho de violencia en la desaparición de Johnston y que efectivamente cuando lo hallaron estaba solo.

Por este motivo, sostuvo que ahora la prioridad es trabajar fuertemente para reforzar el perfil institucional de Catriel, pero que Jhonston debería apartarse del cargo.

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