El anuncio de que el lunes empezarían a funcionar las tarjetas por aproximación como sistema de pago en el transporte público, formulado por las concesionarias el martes pasado, parece ahora imposible de cumplir: ayer, tanto desde el gobierno municipal como desde la cámara que agrupa a los empresarios (Ametap) relativizaron aquellas declaraciones.
El problema de fondo es el costo de los plásticos. Lassiar comentó que a las concesionarias les sale entre “cinco y seis pesos cada uno”, por lo que se torna necesario conseguir “un método de financiamiento”.
Mientras los empresarios habían sostenido que el precio de las tarjetas al público “no superaría los seis pesos”, el Municipio negó cualquier acuerdo sobre el monto y señaló que no hay ninguna petición al respecto presentada ante la Dirección de Transporte.
“Hasta que no se fije un precio no va a haber tarjetas”, dictaminó Ciano. La principal alternativa de financiamiento, analizada por las empresas y por el Gobierno, es la que propuso el presidente de la Comisión de Transporte del Concejo Deliberante, Fernando Rizzi (UCR): consiste en autorizar a las concesionarias a explotar publicitariamente las tarjetas.
Con todo, hasta que ese proyecto no se trate y apruebe en el Concejo no podrá llevarse a la práctica. La próxima sesión ordinaria recién es el jueves de la semana que viene. Pero en el Ejecutivo no se muestran preocupados: recuerdan que ellos no hicieron el anuncio de que el lunes estarían en la calle las tarjetas por aproximación y que el único acuerdo escrito con Ametap pone como fecha tope el 24 de agosto.


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