Antonio Brufau y Enrique Eskenazi, cuando se concretó la ampliación de ventas de acciones por parte del grupo empresario argentino
Según la versión, echada a correr por algunas agencias de noticias, las provincias que participarían del plan “compra” de YPF (obviamente financiadas por el gobierno central) serían Neuquén, Chubut, Jujuy, La Pampa, Mendoza, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Formosa. Se aclara, sin embargo, que los gobernadores todavía no han dado el “sí”.
Se ha estimado que el gobierno nacional estaría dispuesto a poner alrededor de 1.500 millones de dólares para financiar la operación que involucraría a las provincias.
Actualmente, la española Repsol, que conduce Antonio Brufau, tiene el 57,4 por ciento de YPF, mientras que el Grupo Petersen, de la familia Eskenazi, controla el 25,5.
“Así se podría frenar el giro de dividendos al exterior y la consiguiente sangría de divisas, y definir inversiones para aumentar la producción, y evitar tener que importar combustibles por no menos de 9 mil millones de dólares al año”, se dijo.
Sin embargo, todas son especulaciones. No hay nada concreto, salvo la evidente puja desatada por el gobierno de Cristina Fernández, que se centra en YPF pero en realidad afecta a todas las compañías con un nuevo contexto de incertidumbre.
La versión sobre la eventual compra de otro 10 por ciento de las acciones de la petrolera por parte de las 10 provincias petroleras (lo que las haría propietarias de un 1 por ciento a cada una) sería una “estatización federal parcial” de la empresa, que seguiría igualmente controlada por Repsol, que hasta ahora no ha resignado su intención de controlar el paquete de acciones mayoritario.
Se sugiere al respecto que si se compra ese 10 por ciento por parte del Estado, Repsol quedaría acotada en su margen de maniobras y decisiones, al punto que ya dejaría de interesarle YPF. Pero esto es tan especulativo como la versión entera, y ciertamente se contradice con los anuncios consagrados por el propio gobierno, sobre la riqueza potencial de la cuenca neuquina en gas y petróleo no convencional.
¿Cómo dejaría de interesar a Repsol una cuenca que, según se ha dicho, es la tercera en importancia después de Estados Unidos y China, en Tight y Shale gas?


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