La prensa de Estados Unidos aseguró que Shahram Amiri vendió informes a la Casa Blanca por 5 millones de dólares. Teherán recibió al experto nuclear como a un héroe.
Amiri ofreció “significativa” y “original” información sobre aspectos secretos del programa nuclear iraní, aseguró ayer el diario, citando como fuente a funcionarios estadounidenses. El científico “describió a agentes de la inteligencia estadounidense detalles de cómo la Universidad de Teherán se convirtió en un camuflado cuartel general de los esfuerzos nucleares del país”.
Sin embargo, al regresar el jueves a Irán tras 14 meses de desaparición, Amiri aseguró que fue torturado en los Estados Unidos para obligarlo a transmitir información sobre los planes nucleares del presidente Mahmoud Ahmadinejad. En tanto, las autoridades norteamericanas negaron el secuestro y aseguraron que el académico vivía libremente en ese país.
“Soy un mero investigador que trabajaba en la universidad. No me ocupo de asuntos confidenciales. No tengo información secreta”, aseveró Shahram Amiri ante una marea de periodistas al aterrizar en Teherán el jueves. Sin embargo, la historia del científico iraní, cuya pista se perdió en Arabia Saudita en junio del año pasado, tiene aún muchas contradicciones.
El académico afirma que fue secuestrado, pero reconoce que se subió voluntariamente a un coche que, a la puerta de su hotel en Medina, le ofreció trasladarlo hasta una mezquita cercana. También denunció que lo sometieron a “la más severa tortura física y mental”. Sin embargo, compareció ante la prensa con buen aspecto físico y daba la impresión de haber subido de peso respecto a la imagen anterior a su desaparición que difundieron los medios en Irán.
Según The New York Times, la información que Amiri facilitó a la CIA fue una de las fuentes que permitieron elaborar en 2007 un documento denominado Estimación Nacional de Inteligencia que detallaba el programa de armamento nuclear iraní, una información muy sensible para el gobierno de Estados Unidos.
“Había israelíes presentes durante algunos de mis interrogatorios y era evidente que tenían un plan para trasladarme a Israel”, declaró Amiri a la prensa, al llegar a Teherán. También afirmó que los estadounidenses le propusieron 50 millones de dólares si aceptaba no volver a Irán. Desde la Casa Blanca estimaron que las acusaciones del científico son una invención para sobrevivir en Irán.
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