Ahora algunos estudiantes proponen la contrarrateada

Un grupo de estudiantes de un colegio privado de la ciudad, impulsados por la directora de la institución, resolvió ahora impulsar una "contrarrateada", para promover que los chicos no se sumen a la iniciativa propagada a través de la red social Facebook para faltar el 28 de mayo y juntarse en el Parque Oliver.
Para ese día, los chicos del Liceo Informático II organizan una jornada especial, con charlas de debate y juegos, para contrarrestar la convocatoria a través de la red social. Pero, además, han resuelto realizar proselitismo con su idea, aunque por medios más convencionales: la semana próxima repartirán folletos y se acercarán a otros colegios invitando a los estudiantes a que los acompañen en la iniciativa.

La primera rateada masiva se realizó en la ciudad de Mendoza, organizada a través de esa red en Internet. Con el éxito de la convocatoria, se produjo un efecto contagio en distintos puntos del país. En Santa Rosa y otras localidades pampeanas, los chicos están invitando a la rateada para el 28 de mayo. Convocan a juntarse en el Parque Oliver.

Criterio propio

La directora del Liceo, Lilia Armando, planteó a los alumnos la idea de enfrentar, de alguna manera, la convocatoria del Facebook. Entonces surgió la propuesta de realizar actividades de reflexión, mesas, charlas y debates, y también juegos o actividades recreativas en la institución. El propósito es que los chicos tengan ganas de participar y no pegar el faltazo.

Los chicos se organizaron en cuatro comisiones: diseño (preparan el volante), prensa (saldrán a los medios), relaciones públicas (visitas a otros colegios) y distribución (volanteada). "Educación gasta 2,7 millones por día. No se puede desperdiciar ese dinero en la situación del país. Sería hipócrita de nuestra parte no aprovechar eso. Los medios difunden que la juventud está perdida, les queremos mostrar otra cara", dijo Luis Echaves, alumno de 8º.

"Nos planteamos ser jóvenes con criterio propio. No masificarnos sino guiarnos a través de nuestras propias ideas", explicó Agustín Gómez, un compañero de curso. La rateada masiva es "una falta de respeto a los profesores que nos enseñan día a día, es un día perdido para la escuela", opinó Franco Freijanes, de 3º.

"En la calle no sabés qué te puede pasar, los padres te dejan en la escuela y no saben dónde estás. Le van a echar la culpa a la escuela si te pasa algo", argumentó Franco.

Consultados sobre el uso de la red, Agustín dijo que "es como todo, tiene doble filo. Es una herramienta masiva que la puede ver todo el mundo y es muy fácil inculcar ideas en la cabeza de la gente. Por eso la rateada se organizó tan rápido".

"Seguro que algo de lo nuestro va a salir en la red, pero vamos a tratar de llegar a la gente grande, que por ahí no tiene acceso a Internet, para demostrar que también hay chicos que pensamos diferente", añadió Luis.

Opiniones divididas

El Liceo tiene 800 alumnos entre los turnos mañana y tarde. Los promotores reconocieron ayer que las opiniones están divididas. "Algunos dijeron que es al pedo armar esta movida, que se nos van a reír. Pero no somos los únicos que pensamos así. Y creemos que cada vez vamos a ser más", insistió Agustín. "Somos una minoría. Se están sumando de a poco. Por ahí piensan que quedamos como unos estúpidos", agregó.

Las autoridades del colegio plantean que, en realidad, la mayoría no piensa ratearse ese día sino que prefieren quedarse a dormir. "Por eso la idea es hacer una propuesta interesante para que quieran venir al colegio", explicó una secretaria de la Dirección.

Los folletos se llevan a imprimir mañana. A partir de ahí, los chicos volantearán en distintos puntos de la ciudad. "No nos tiene que importar lo que digan los demás. Somos personas libres y expresamos lo que queremos", dijo Agustín. "No obligamos a nadie. Esto es mostrar otra cara", apoyó Maxi Vidal, otro alumno de 3º.

Los promotores niegan que sean los chicos más apegados al estudio. "Nada que ver, tengo materias previas y me he llevado materias toda la vida", se río Agustín. "No somos los principitos", advirtió Luis.

Comentá la nota