Nullius in verba es una expresión del poeta Horacio que reconoce el hecho de que no hay una última palabra. Lo mismo ocurre –y en medida superior- cuando se trata de las ideas vinculadas a lo social, lo económico y lo político.
A dos meses del triunfo en la interna de la Unión Cívica Radical para designar autoridades del comité y a pocos días de haber asumido en la conducción partidaria, Juan Carlos Barrera, actual secretario de Salud y delfín del intendente Daniel Molina, toma cada día más distancia de la posibilidad de ser precandidato a jefe comunal.
En la noche del 6 de junio, cuando el 40 por ciento de los afiliados había respaldado a Barrera, Molina ni lerdo ni perezoso, catapultó al cirujano como el candidato radical para 2011. Para no abrumarlo con todo el peso de la postulación anticipada, Molina deslizó que, no obstante, la candidatura debía ser una decisión que debe tomar él (por Barrera).
Esa misma noche, el flamante presidente del comité radical necochense, desistió de hablar de una posible precandidatura a intendente, al considerar que sería apresurado, marcando una tenue pero primera diferencia con Molina.
Hace pocos días, en ocasión del acto de asunción de las autoridades de la UCR, celebrado en el salón dorado del Club Huracán, se estimaba que Barrera podría dar alguna señal respecto de una eventual precandidatura.
Los asistentes, de todas las líneas en que se conforma la UCR local, y decenas de afiliados y simpatizantes, escucharon atentamente las palabras del nuevo presidente del partido.
Instó a militar la gestión y el radicalismo, palabras que fueron las más salientes de su discurso, y enfatizó que se debe bregar para continuar siendo gobierno en 2011.
Pero Barrera eludió elípticamente de hablar sobre eventuales
candidaturas. Más de uno quedó esperando un gesto que permitiera captar la decisión sobre su rol en las elecciones de 2011.
¿A qué se debe la reticencia del secretario de salud a referirse a su precandidatura?
Se desconoce qué argumentos esgrimirá el jefe comunal para convencer a Barrera para que asuma su rol sucesor
Lo cierto es que Barrera ha afirmado que no va a ser candidato a intendente. ¿Razones? Una decisión personal.
En off, ha sostenido con firmeza que no tiene aspiraciones políticas. “No forma parte de mi proyecto de vida ser intendente”, ha comentado a sus más cercanos el titular del radicalismo.
Barrera no se ve hoy, ante un supuesto triunfo del radicalismo el año próximo, como intendente.
“Tengo otras prioridades por sobre la política”. Se entiende que esas prioridades del médico tienen que ver con su vida personal, su familia, sus sentimientos, sus afectos y su profesión.
Si esas son sus prioridades, será muy dificultoso hacerlo cambiar de opinión.
Molina ya ha hablado largamente la cuestión con Barrera y le ha asegurado que él lo hará cambiar de idea.
Se desconocen qué argumentos levantará el jefe comunal para convencer a Barrera para que asuma su rol sucesor. Se sabe muy bien que cuando el intendente se fija un objetivo, es muy difícil que lo abandone. Claro está que su perseverancia tendrá enfrente una serie de razones que tienen que ver con los sentimientos. Por eso, hoy, la tarea de convencer a Barrera no parece ser nada sencilla.
El mismo Barrera ha expresado, tras su negativa a una precandidatura, que para fin de año el radicalismo de Necochea debe definir quién sea su candidato y, a partir de ahí, empezar a trabajar en un emprendimiento colectivo para defender la actual administración y presentar batalla en pos de conservar la jefatura política en el distrito.
¿Cuáles argumentos pueden hacer cambiar de opinión a Barrera para que acepte la precandidatura? El mismo descartó, ante la pregunta de un amigo sobre el tema, que de nada valdrá que lo ubiquen como el único candidato con verdaderas posibilidades de enfrentar a Gastón Guarracino o a Horacio Tellechea.
Sólo queda suponer la idea de un operativo “clamor”, para que Barrera pueda torcer su negativa de seguir haciendo política. De todos modos, el actual responsable del área de Salud no ha cerrado todas las puertas a la posibilidad de ser candidato, también lo dijo en su reducido entorno. Por eso, si hay una puerta entreabierta, seguramente no está dicha la última palabra, aunque Barrera sostenga lo contrario.
Habrá que ver si Molina, y los sectores internos que pueden acompañar la idea, logran encontrar el punto débil que pueda tentar a barrera a cambiar su hoy férrea posición.
El 14 de agosto de 2011 se realizarán en todos los niveles –nacional, provincial y comunal- las elecciones internas abiertas, simultáneas y obligatorias para elegir los dirigentes de los candidatos de los partidos políticos que competirán, en octubre de ese año, en el comicio general para renovar los cargos en juego.
Hoy, pensar en un eventual operativo “clamor” para convencer a Barrera, suena muy distante. Se entiende que para ello debería darse un sólido marco de unidad de todas las líneas.
Como contrapartida, en las últimas horas el ex presidente del Concejo Deliberante, Sebastián Ebi, se transformó en el primer radical anotado en la carrera para la intendencia municipal de Necochea.
La posibilidad surgió de un reducido núcleo de la línea Confluencia que durante el pasado fin de semana, realizó una reunión de este movimiento en el domicilio particular de la ex consejera general de Cultura y Educación bonaerense, la profesora Cristina González.
De acuerdo con lo establecido, quienes estuvieron presentes en este encuentro le solicitaron a Sebastián Ebi que sea su próximo candidato a intendente en las elecciones de octubre de 2011.
Uno de los primeros sorprendidos con el ofrecimiento a Ebi fue su compañero de ruta, el ex diputado nacional Pedro José Azcoiti, quien no compartiría esta idea.
Si en las gateras ya hay un anotado, el operativo clamor al que aludíamos antes, asoma como más dificultoso, aunque en política nunca está dicha la última palabra.
Molina conoce muy bien a Barrera y, tendría en mente, una estrategia como para transformar el no de su candidato en sí.
La incógnita, a estar de los dichos del propio Barrera, se podrá develar para fin de año, momento señalado por él para que la UCR tenga ya un candidato surgido de la unidad de fuerzas, de un emprendimiento colectivo.
Poco más de cuatro meses es tiempo suficiente como para hacer modificar la decisión de alguien, por más que ese convencimiento hoy suene como muy firme e indeclinable. Es política, y en ese sentido, todo puede cambiar en cuestión de minutos. En definitiva, nullius in verba, como sostuvo hace unos siglos el poeta Horacio.
El anotador
*A dos meses del triunfo en la interna de la Unión Cívica Radical para designar autoridades del comité y a pocos días de haber asumido en la conducción partidaria, Juan Carlos Barrera, secretario de Salud y delfín del intendente Daniel Molina toma cada día más distancia de la posibilidad de ser precandidato a jefe comunal.
*Lo cierto es que Barrera ha afirmado que no va a ser candidato a intendente. ¿Razones? Una decisión personal.
* Molina conoce muy bien a Barrera y, tendría en mente, una estrategia como para transformar el no de su candidato en sí.
*Hoy, pensar en un eventual operativo “clamor” para convencer a Barrera suena muy distante. Se entiende que para ello debería darse un sólido marco de unidad de todas las líneas.


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