Por: Ricardo Kirschbaum.El Gobierno brasileño quedó otra vez sorprendido por la dualidad. Mientras los exportadores de ese país comenzaron a quejarse de las trabas argentinas a la importación de alimentos, un alto funcionario del Ministerio de la Producción decía ayer en Buenos Aires que se había enterado de esas medidas restrictivas "por los diarios".
No hay una sola explicación para esta movida de Moreno, porque la importación de alimentos no pesa mucho en las compras argentinas al exterior. Sí, en cambio, puede resultar de alguna negociación interna que determine, por un lado, un acuerdo de precios y, por el otro, una contrapartida de Moreno para favorecer a determinado sector de la industria. Es difícil que Brasil no adopte medidas de represalia a estas sorpresivas trabas paraoficiales. No sólo son económicas. Según fuentes calificadas, las medidas de Moreno tienen un costado político indudable. A cinco meses de las elecciones generales en Brasil, la prohibición es considerada como un gesto inamistoso por el gobierno de Lula


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