Es por los cruces entre Berlusconi y Fini, ex aliado y tercera autoridad en el país.
“La imagen de la política es desastrosa ”, reconoció ayer Berlusconi. “La política ofrece un espectáculo deprimente”, dijo Fini, quien ayer difundió un video seguido por millones de italianos para defenderse de las acusaciones de un escándalo por la misteriosa propiedad “non sancta” de un apartamento en Montecarlo.
El martes próximo Berlusconi presentará en la Cámara de Diputados un programa de cinco puntos que deberá aprobar el cuerpo y que debería permitirle –nadie lo cree– concluir su mandato completo de cinco años en 2013.
La lucha por el poder sin exclusión de golpes va adquiriendo una ferocidad inédita tras el rompimiento hace mas de un mes de los dos principales socios en el Partido de las Libertades, que Berlusconi y Fini cofundaron en 2008 para ganar largamente las elecciones anticipadas de mayo de ese año. Los intentos de recomponer el enfrentamiento han sido vanos, aunque entre los “finianos” hay hasta ministros y otros miembros del gobierno.
El arma mortal elegida por Berlusconi contra Fini ha sido el escándalo de un departamento de 300 mil euros en Montecarlo donado por una condesa neofascista a Alianza Nacional, el partido que Fini lideraba y que se fundió con el de Berlusconi. La vivienda de 55 metros cuadrados fue vendida por el partido. Pero hete aquí que Il Giornale , diario de la familia Berlusconi, denunció que allí se alojaba Giancarlo Tulliani, “cuñado” del presidente de la Cámara de Diputados.
Tulliani es un joven personaje conversado, hermano de la compañera de Fini, Elisabetta Tulliani, con quien Gianfranco ha tenido dos hijos tras separarse de su esposa. En las últimas semanas, Il Giornale y otro diario berlusconiano, Libero , alzaron la mira. Anunciaron que el joven “cuñadísimo” era en realidad el propietario del departamento .
Hace tres días, un ministro de la isla–república caribeña de Santa Lucía, un paraíso fiscal, confirmó que el departamento es propiedad de dos sociedades “off shore” y que “el beneficiario”, o sea propietario, es Tulliani.
Ayer, el primer ministro Berlusconi cargó las tintas afirmando que Fini lanza “insultos y falsedades” contra él. El titular del tercer cargo del Estado italiano acusó al premier de haber urdido la conspiración. Fini prometió para ayer un video. Horas antes, un abogado que es ex senador de la Liga Norte de Umberto Bossi, ahora el único socio en el gobierno de centroderecha, aseguró que el departamento no es del joven Tulliani. “Es de un cliente mío que podía haber comprado todo el edificio en Montecarlo”, dijo Ellero, que es un notorio abogado.
Fini, que parecía en graves dificultades, se reanimó con la revelación del ex senador Ellero. Pero en el video en el que se defendió de las acusaciones no hizo alusión a esta novedad. Aclaró, eso sí, que si el departamento resulta propiedad del “cuñadísimo” renunciará a su cargo de presidente de la Cámara de Diputados .
Una señal de cómo es seria la situación, la dio ayer la presidente de la central empresaria Confindustria, Emma Marcegaglia, hasta ahora siempre benévola con Berlusconi. “Al mundo empresario y a los ciudadanos la paciencia se les está agotando. El gobierno debe gobernar. No es cierto (como repiten Berlusconi y sus ministros) que a Italia le va mejor que a los otros países europeos.” Marcegaglia recordó que en 2009 cayó un 6,8% el Producto Bruto Interno y que en el primer semestre la recuperación ha sido muy “fiacca”, del 1,3%. “Si no crecemos al 2%, seguirá creciendo la desocupación y no saldremos adelante”, concluyó la líder empresaria.

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