Un problema que parece no tener respuesta son las aguas servidas, producto de la falta de mantenimiento de las cañerías y cloacas.
Y es así, el charco no permite el ingreso al lugar a pie, y a decir de los vecinos el problema empeora los días de lluvia cuando rebalsa y el agua sube hasta las veredas. Si llueve mucho “corremos el riesgo de que ingrese a las viviendas y destruya muebles, además de dejar bacterias y virus que generen enfermedades” dijo Valeria, maestra del barrio. “Si llueve mucho tampoco se puede pasar hacia el otro lado del estacionamiento, te tenés que dar toda la vuelta. También se da a lo largo de la calle, no podes caminar cerca de la vereda porque los autos te salpican con agua podrida” afirma Sandra, otra afectada.
El mismo drama se repite sobre el pasaje Amadey, donde colectivos y transportes de gran porte levantan el agua residual hasta arrojarlas sobre la vereda. “No es posible sentarte en la vereda a disfrutar de un mate porque el ómnibus cruza y te salpica” sentencia Héctor Gómez, comerciante.
También en el barrio República Argentina existen denuncias sobre el tema “como los caños que colocaron ahora son muy pequeños, cada tanto el desagüe se tranca y no fluye.
Ni hablar los días de lluvia cuando no da abasto y los pasillos se inundan con aguas servidas” cuenta Fabián Moreno, estudiante que vive en el lugar.
Comentá la nota