La Auditoría General de la Nación detectó atrasos de hasta tres años y medio en obras fundamentales. Además, el Estado sigue permitiendo el vertido de líquidos contaminantes
La semana pasada, la Corte Suprema de la Nación efectuó una audiencia pública que continuará mañana, en la que se presentaron duros informes que señalan grandes falencias en el accionar de la Acumar, organismo que conduce Juan José Mussi. Entre las irregularidades están: retrasos en las obras pautadas, sospechas de sobreprecios, demoras en la relocalización de villas aledañas al Riachuelo y parámetros absolutamente permisivos para el vertido de afluentes tóxicos sobre el lecho del río.
En ese sentido, la Auditoría General de la Nación (AGN) realizó un informe al que tuvo acceso este diario, en el cual da cuenta de enormes retrasos en obras destinadas a la limpieza del Riachuelo. Las demoras van desde los 415 días, en el caso de la contratista Rovella Carranza SA -que debería haber finalizado el trabajo en diciembre de 2010 y lo estiró hasta febrero de 2012-, hasta los 1.287 días (3 años y medio), en el caso de la obra a cargo de Supercemento SAIC -que debería haber terminado en enero de 2009 y concluyó en julio de 2012-.
Para peor, estos retrasos generaron reprogramaciones de los costos, por lo que las obras terminaron saliendo 49% y 217% más caras que si se hubieran finalizado a término. Por ejemplo, hubo un trabajo realizado por Decavial-Cea Constructora cuyo valor original era de $ 54.603 y terminó saliendo $ 173.350.
Se sigue contaminando
El dato principal que arrojó la audiencia realizada por la Corte Suprema es que los avances en la limpieza del Riachuelo han existido, pero han sido sumamente escasos.
Andrés Nápoli, director del área Riachuelo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FURN), aseguró a Hoy: “Hay una serie de temas que todavía continúan sin resolverse. Como el caso de las industrias contaminantes, porque está muy retrasado el pan de reconversión, no hay enunciación de planes sectoriales y particulares tanto para curtiembres como para frigoríficos”. Es decir, estas fábricas
-ninguna de una importancia estratégica para el país- siguen vertiendo líquidos contaminantes.
Pero además, Nápoli destacó otro dato más grave: “La Corte llamó la atención sobre el hecho de que las resoluciones que establecen los parámetros para los vertidos son muy permisivas. Nosotros lo habíamos manifestado hace más de dos años”. La resolución 1/2007 de Acumar permite el vertido sin restricciones de compuestos nitrogenados, Escherichia coli, cromo, plomo, cadmio, mercurio y arsénico, entre otros contaminantes, por lo que “aun si todas las empresas se ajustasen a lo normado por las resoluciones vigentes, el Riachuelo seguiría contaminado”, destacó el representante de FURN.
A Mussi le fallaron los cálculos
Juan José Mussi (foto), responsable de la Acumar y secretario de Ambiente de la Nación, afirmó en enero de este año: “Soñamos con que el 9 de julio de 2016, cuando se cumplan 200 años de la declaración de la Independencia, podamos tener un Riachuelo saneado”, y enfatizó que “estamos muy en marcha”.
Al parecer, al funcionario le fallaron los cálculos o lisa y llanamente mintió, habida cuenta que tiene obras con más de tres años de retraso, que las industrias siguen vertiendo líquidos altamente contaminantes sobre el río y que el proceso de relocalización de villas está recién en un 15% de su cumplimiento efectivo.
La relocalización de viviendas, a paso de tortuga
“Se avanzó apenas en un 15% del plan de relocalización de viviendas. Pero además, los lugares a los que fueron trasladadas las familias tienen muchísimos déficits, esto fue denunciado por la Defensoría General de la Nación. Tampoco se escuchó a los vecinos involucrados”, destacó a Hoy Andrés Nápoli.
A pesar de que los funcionarios mostraron en la audiencia pública avances en la reubicación de 408 familias, el trabajo sigue incompleto y con un horizonte que demandará, al menos, dos años más. “En el caso de la ciudad de Buenos Aires deberán ser relocalizadas 1.824 familias. Y se advierten irregularidades en los procesos de participación social”, indicó la Asesoría Tutelar porteña.
Radiografía de la cuenca Matanza-Riachuelo
è Comprende una superficie aproximada de 2.240 kilómetros cuadrados.
è Abarca la ciudad de Buenos Aires, ocho partidos del Gran Buenos Aires (Almirante Brown, Avellaneda, Esteban Echeverría, Ezeiza, Merlo, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora) y cinco partidos del resto de la Provincia (General Las Heras, Marcos Paz, Presidente Perón, San Vicente, Cañuelas). Cabe aclarar que no pertenece al área de la cuenca la totalidad de la superficie de los partidos que la integran.
è Es un área de alta sensibilidad social (parte de los terrenos de la cuenca, depreciados, de bajo valor fiscal, se convirtieron en asiento del bolsón de pobreza más extendido del país: existen 13 villas de emergencia ubicadas en el curso inferior, sus habitantes viven en condiciones de hacinamiento extremo y los problemas de salud se multiplican) y de alta sensibilidad ambiental (su pendiente es pobre; su caudal, escaso; su capacidad de dilución, mínima; los terrenos aluvionales de la cuenca, muy bajos y densamente poblados, están sujetos a inundaciones periódicas que durante las sudestadas ocurren de manera rápida y dramática.
è El promedio general de hogares sin servicio cloacal es mayor en los partidos de la cuenca (65,9%) que el promedio general para todos los partidos de la provincia de Buenos Aires (56,8%).
è Se considera la cuenca más contaminada de Latinoamérica, al tener concentraciones de mercurio, zinc, plomo y cromo superiores en 50 veces a los niveles máximos permitidos. También se encuentran todo tipo de dioxinas, furanos, cadmio, níquel, arsénico, selenio, fenoles, bencenos, xileno, tolueno, hidrocarburos clorados, pesticidas…
è La contaminación microbiológica encontrada incluye bacterias patógenas de riesgo para la salud humana: se ha encontrado mayoritariamente Escherichia coli y -aunque en menor cantidad - también se identificaron Klebsiella pneumoneae, Enterobacter cloacae, Pseudomona aureoginosa y Enterococus fecales.
è Juan José Mussi, titular de la Acumar, admitió que no controla las obras que le encarga a la empresa provincial de agua Aysa. Cabe recordar que esta compañía es la principal proveedora de desechos cloacales al río, y no hay ningún plan que plantee la reducción y control de los mismos.

Comentá la nota