Pilatti, Bermúdez, Carnaghi y Acuña, durante la sesión de este jueves
Esto implica además que la Comuna fija las reglas, tanto para la empresa que da el servicio como para los usuarios, que también tendrán sus obligaciones. Por ejemplo, pagar lo que corresponde por tarifa, bajo pena de que se le reduzca la presión del agua en su casa hasta un mínimo inaguantable y que – esta vez- no dependería de falencias del servicio, sino de una eventual falta de pago.
Por supuesto, habrá muchas obligaciones para la empresa que preste el servicio, que -hay que decirlo ya- seguirá siendo el EPAS, por adjudicación directa que permite la Constitución provincial para estos casos. La concesión será por 10 años, y en ese primer plazo, el ente provincial debería cumplir con al menos una obligación importante: instalar medidores en todos y cada uno de los domicilios de la capital.
Muchas cosas cambiarán, se supone que para bien, con lo aprobado este jueves en el Deliberante capitalino. Es un día para marcar en el almanaque, y para vigilar de aquí en más que se vayan cumpliendo las cuestiones que el inaugural marco regulatorio dispone.
Después de todo, siempre es bueno que llegue el progreso, aunque sea tarde, como ha sido en el caso de Neuquén.
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