Desde el 23 de diciembre pasado vecinos y comerciantes del barrio de Villa Alta no tienen agua en sus tanques y cuentan, “a la tarde llega un hilito de agua que no tiene presión para subir al tanque, ahí aprovechamos a juntarla en todo lo que podemos”.
Similar situación viven distintos locales de todos rubros ubicados en las calles Rosario Vera Peñaloza, Pancho Ramírez y la avenida República Argentina donde la propietaria de un almacén de barrio contó a este medio que, a pesar de contar con un tanque cisterna “el agua que bombean no alcanza. Vivo atrás del negocio y el agua que entra la dejamos solo para ducharnos, para el resto de las cosas de la casa y el negocio la juntamos en baldes y en todo lo que podemos, es una vergüenza por lo que estamos pasando desde la navidad”.
Bastó con caminar por el barrio –algo que muchos funcionarios debieran hacer fuera de campaña- ya cerca de las 21, para ver que en muchos hogares están atentos a la llegada del agua con todo tipo de recipientes en mano, aprovechando el momento nos acercamos a obtener el testimonio de los vecinos quienes, en tono exaltado y con palabras que se atropellaban dijeron. “Es imposible vivir así, tuvimos que salir a comprar tachos para tener guardada un poquito más de agua y poder bañar a las criaturas. ¿Dónde está el gobernador Closs ahora? No hay nadie de IMAS que dé la cara. Escuchamos el número de teléfono y pedimos a la municipalidad que nos trajera agua el jueves, pero hoy domingo todavía estamos esperando. ¡Para colmo lo poco que sale de la canilla viene hasta con pedazos de hojas!”, remató.
Uno tras otro los testimonios se repiten; aquellos que pudieron afrontar el costo de enterrar un tanque cisterna y la instalación de un motor eléctrico para bombear el líquido acumulado en el mismo hacia el tanque superior, no quedaron exentos de esta “sequía”.
En tiempos en los que se trabaja arduamente para evitar la proliferación del mosquito transmisor del dengue, promoviendo principalmente el “descacharrizado”, en la estación más sensible del año los habitantes de Puerto Iguazú se ven obligados al “recacharrizado” de sus hogares para poder juntar agua, exponiéndose así no solo al aedes aegypti sino también a distintas enfermedades.
A pocos días de anunciada la construcción de una nueva toma de agua que costará unos quince millones de pesos surge una simple interrogante. En casi una década que la renovación lleva gobernando los destinos de Misiones, ¿recién ahora se dieron cuenta que en la ciudad de las aguas grandes lo que menos hay es agua? Para pensarlo. Más aún si se tiene en cuenta que 2013 es un año de elecciones legislativas.
La tragicómica frase que los habitantes de la ciudad de las cataratas repiten a diario es: “Iguazú… sin agua de día, de noche sin luz”.
Desde la municipalidad informaron que el número telefónico para solicitar una carga de agua es el 423-008, también advirtieron que existe cierta demora por la gran demanda.
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