Nuevamente la inundación sumergió a Azul. Los trabajos que se hicieron y las obras clave que faltan. Necesidad de mayor inversión en infraestructura desde el Estado. El desafío para la Comuna. Nutrida visita de funcionarios provinciales, un gesto político hacia el Intendente. La "reunión social" de la Presidenta Cristina con Inza.
Cada inundación pinta a la ciudad de un gris y marrón de barro que cuesta despejar y aturde no sólo al ánimo de la población sino que pega en su accionar económico y social. Y esta vez puso a prueba al nuevo gobierno municipal. Sin experiencia en situaciones como éstas logró manejar la situación pese al desconcierto inicial.
A quien le entró el agua a su vivienda y le provocó enormes pérdidas materiales no hay argumento válido por parte del funcionario público de turno. Lo sufrió esta administración y las anteriores con el bagaje de argumentaciones inimaginables que cada uno tiene a mano.
Es que hay un Estado, más allá del color político, que tiene una responsabilidad y continuidad y a quien es inevitable que llegue el reclamo.
Azul se seguirá inundando
Durante la gestión del ex intendente Omar Duclós se efectuaron obras de limpieza del cauce, ampliación de la luz del arroyo como en el puente Benavidez, trabajos aguas abajo del arroyo hasta el partido de Las Flores, tareas en canales de la zona rural, entre otros.
Si se lo mira desde una perspectiva positiva se puede decir que, gracias a ello, el siniestro hídrico no fue mayor o, dicho de otro modo, achicó los daños atendiendo a que el aluvión de agua que vino desde la cuenca alta estuvo a menos de medio metro de la inundación de 1980.
Pero lo que quedó en evidencia es que Azul se seguirá inundando cuando a la naturaleza se le ocurra tirar un baldazo de más de 200 milímetros de agua en la cuenca alta del partido en pocas horas. No hay salida. Y aquí es donde viene la falta de inversión en obras de envergadura por parte del Estado para prevenir esta situación.
Represa: dinero y burocracia
La construcción de la represa La Isidora más otros trabajos en arroyos que nutren al cauce del Azul es un proyecto que lleva más de veinte años y que tuvo innumerables idas y venidas.
Desde trabajos de impacto ambiental que debieron hacerse más de una vez, otros de hidráulica con expedientes que viajaban a la Plata en una burocracia inaudita hasta, en realidad la causa fundamental, la falta de decisión política para hacer la obra.
La misma figura en el presupuesto provincial desde hace mucho tiempo y fue uno de los anuncios que se enumeraron en oportunidad de la visita del ex presidente Néstor Kirchner junto a la actual Primera Mandataria a Azul en el año 2005, en plena etapa del coqueteo de la transversalidad kirchnerista.
Este recordatorio molesta a las actuales autoridades municipales apelando a cierto reduccionismo histórico pero, de inmediato, se señala que no hay que mirar para atrás. "Ahora tenemos que hacer las gestiones para concretar esas obras", se indica.
Pero no hay historia sin memoria y hoy se pagan las consecuencias. El ex gobernador Felipe Solá, en oportunidad de una visita oficial a nuestra ciudad por el Festival Cervantino, le dijo al autor de esta nota: "che, cómo la tienen con La Isidora". Es que hacía pocos minutos un colega le había consultado sobre cuándo se haría.
Hoy se habla de un emprendimiento que rondaría entre los ochenta y cien millones de pesos y resulta impensable que la provincia, casi fundida como está, pueda afrontarla. Hay que mirar hacia el Gobierno Nacional, con toda la cautela, atento a que no asistimos, precisamente, a un jardín de rosas en la economía.
El intendente José Inza sostendría una reunión en los próximos días en el Ministerio de Infraestructura de la Nación que encabeza Julio De Vido para hallar caminos que despejen el tema. Sin la intervención de la administración central no hay perspectiva y sería bueno que se vaya más allá de los anuncios y promesas.
Gestos y circunstancias
Lo que sí resultó notoria fue la fila de ministros, funcionarios y dirigentes que se acercaron a Azul a las pocas horas de la inundación para brindar su apoyo junto al envío de diverso material tanto para los damnificados como para trabajar en los sectores anegados durante y después de que el agua bajara. A ello se sumó el dinero que se comprometió entregar el gobernador Daniel Scioli (500 mil pesos) a Inza.
Fue fuerte, en ese sentido, la decisión del gobierno provincial. Había que dar una imagen de gestión y repuesta ante la emergencia pero, también, una señal política al Jefe Comunal. La sensación que se veía desde afuera era que no se lo podía dejar solo. La Nación también jugó lo suyo y el propio Facundo Moyano desde la Juventud Sindical estuvo en Azul junto al concejal Diego Colman para traer elementos a los vecinos.
No era el momento de sacar a la luz - y menos trasladarlas a una circunstancia como la que atravesaba nuestra ciudad- las diferencias políticas que hoy tiene el Gobernador con el cristikirchnerismo.
Una reunión "social"
La reunión de "carácter social", casi como se la quiso caracterizar aquí, de la presidenta Cristina Fernández con Inza hace algunas semanas quedó, por ahora, en otro plano. El entramado que el vicegobernador Gabriel Mariotto está tejiendo en territorio bonaerense para ir esmerilando la figura de Scioli tuvo que ver con ese encuentro que se repitió con otros jefes comunales. Pero éstos se tienen que manejar con suma cautela atento a la dependencia que las comunas tienen con La Plata.
Hay un punto de inflexión en la construcción política que hace al futuro del proyecto que encabeza la Presidenta y habrá que observar cómo cada uno atiende su juego en un panorama económico complejo con datos que aporta el propio INDEC. La pregunta es qué kirchnerismo sobrevivirá al kirchnerismo atendiendo a que hoy la oposición, en cualquiera de sus versiones, está lejos del boato del poder.
Pero el agua hoy logra humedecer cualquier hipótesis.









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