Algunos vecinos llevan dos días yendo a abastecerse a un surgente y tres meses con las aguas servidas en frente de sus viviendas. Además, padecen un servicio de ómnibus que ni remotamente cumple con las frecuencias.
Puntualmente, ponen el acento en las deficiencias evidenciadas por transporte público de pasajeros, que derivaron en una manifestación de usuarios en el palacio municipal; la falta de agua potable, a raíz de la rotura de un caño troncal y la presencia de líquidos cloacales en varias arterias.
Para reclamar las habituales falencias por registra la empresa Plaza en la prestación del servicio de ómnibus, un grupo de padres concurrió a media mañana de ayer al palacio comunal para expresar que en el atardecer del lunes, los choferes de la línea 518 no levantaron a los alumnos que concurren a las escuelas 34 (Fitz Roy 802) y 5 (Darregueira 446), por lo que niños de 6 a 13 años, aproximadamente, luego de esperar durante horas en las paradas, recién retornaron a sus hogares después de las 20.
La situación generó una reacción espontánea por parte de los vecinos, que realizaron un piquete y, en la mañana de ayer, se reunieron con Héctor Saúl Figueroa, director de Gestión Pública de la Municipalidad.
Minutos antes de iniciarse el encuentro, Paula Moreno, madre de una de las niñas que sufrió la demora, rompió en llanto frente a los medios de comunicación, al recordar los minutos de incertidumbre y temor que vivió por la tardanza de su hija.
"Los colectivos se llenan en el centro y cuando pasan por las escuelas, no levantan a los chicos. Pasaron ocho unidades de largo. Cuando llegaban al barrio, les preguntamos a los choferes qué pasaba y no se hacían cargo.
"Incluso, cuando ya era de noche, uno nos dijo que no había nadie en la parada. Ahí nos agarró una desesperación tremenda", comentó una de las vecinas, madre de dos niños que utilizan el servicio para ir y volver de la escuela.
Uno de los efectos que generó perder los colectivos, fue que los alumnos comenzaron a caminar hacia el centro de la ciudad para poder acceder a las unidades, cubriendo los lugares que otros usuarios iban desocupando.
"Los chicos se ponen en el medio de la calle para que el colectivo frene. No obstante, hay choferes que no los dejan subir. Así y todo, cuando logran hacerlo, no les frenan a la hora de descender, por lo que tienen que bajarse con el colectivo andando", dijo otra de las vecinas.
Más allá de lo ocurrido anteayer, los habitantes de los citados barrios aseguraron que las falencias son cotidianas y se observan con más frecuencia durante los horarios pico.
"Esperamos que el intendente nos escuche y que, en vez de hacer una peatonal nueva sobre un lugar que ya tenía asfalto, se dé una vuelta por el barrio y ponga la cara ante estos problemas, porque no ha hecho nada", dijo otra vecina.
Figueroa tomó nota de los reclamos y dijo que hablará con representantes de la empresa Plaza, "porque no es posible que los niños se queden varados en las paradas, de noche".
"Vamos a intimar a la empresa. No nos interesa que los colectivos estén rotos o que las calles estén en mal estado, porque la gente no se puede quedar sin colectivos", subrayó.
En otro orden, sostuvo que se evaluará el pedido de los vecinos para que vuelva a llegar al barrio la línea 503 y, de tal manera, descomprimir la demanda que no alcanza a absorber la 518.
Líquidos cloacales
En medio de la reunión con Figueroa, los vecinos manifestaron que los choferes no ingresan al barrio por el mal estado de las calles, a las que se les suma la presencia de líquidos cloacales.
El brote de las aguas servidas se observa, principalmente, en las intersecciones de las calles Islas Orcadas, Tarija y Tierra del Fuego, generando obvias molestias y riesgos.
Desde ABSA se indicó que las obras cloacales que se han realizado en el sector de Villa Serra aún no están operativas, ya que los trabajos no están terminados.
"Para la finalización resta todavía la ejecución de un pozo de bombeo sobre calle Mascarello y la instalación de 600 metros de cañerías de diferente diámetro, para vincularlo con el colector troncal, que pasa por la intersección de Tierra del Fuego e Islas Orcadas", se indicó desde Aguas Bonaerenses SA (ABSA).
"La obra ha sido licitada e inspeccionada por la Municipalidad, quedando bajo responsabilidad de ABSA la supervisión final, una vez que todas las tareas estén realizadas y se proceda a la entrega de la obra. Hasta que esto ocurra, y se otorgue la habilitación correspondiente, deben abstenerse de realizar las conexiones domiciliarias a la red mencionada", se destacó desde la empresa, cuyo responsable local es Jorge Olaizola.
En tanto, el delegado municipal de Villa Rosas, Sergio Naretto, comentó que en los barrios Spurr y en Villa Serra "se está ejecutando la construcción de la red cloacal y, a pesar de que no está terminada ni cuenta con la correspondiente cámara depuradora, los vecinos se conectan igual y utilizan el troncal que pasa por sus casas".
En este sentido, exhortó a los vecinos de la zona que cesen en enviar líquidos cloacales por las mencionadas conexiones, porque el troncal no tiene salida y rebalsa en las zonas bajas.
"Los líquidos salen por las bocas que hay en las esquinas y, mientras los vecinos continúen tirando, esto va a seguir. La ejecución de esta obra se había demorado un poco, pero ahora va a seguir. Falta una parte del trabajo, pero se va a conectar, aunque estas instalaciones no pueden utilizarse ahora", dijo Naretto, quien recordó que este inconveniente comenzó a observarse desde hace unos dos o tres meses.
El agua también faltó
La rotura de un acueducto de 600 milímetros --acaecida en la mañana del martes en la intersección de Esmeralda y French--, que alimenta a Ingeniero White y el Parque Industrial, provocó la falta del vital líquido en los barrios Villa Serra, Villa Talleres, Moresino y Spurr.
Para ABSA, el servicio no se interrumpió, aunque sí se aceptó que disminuyó el suministro.
En tanto, los vecinos aseguraron que no tuvieron agua durante dos días y que debieron abastecerse mediante el surgente ubicado en inmediaciones de la estación Spurr.
ABSA anunció que el servicio se reanudó a las 14 de ayer y que la rotura se debió a que una máquina vial quitó tierra de la arteria, por lo que las vibraciones producidas por el paso de los vehículos (entre los que se cuentan camiones de carga) provocaron la fisura del ducto.
También se indicó que, para cualquier consulta, los usuarios pueden comunicarse a la línea gratuita 0800-800-ABSA (2272), disponible durante las 24 horas.
En tanto, el delegado de Villa Rosas señaló que la máquina vial municipal no rompió el caño, porque trabajó el día anterior en la zona, sin bajar el nivel de la calle.
"No sé porqué se rompió. Fue una de las tantas pérdidas que se suscitan en las cañerías, producto del paso de un vehículo. Lo que sucede en este caso es que es tan grande el acueducto, que una filtración generó la inundación de terrenos", dijo Naretto.
Aumento del boleto
Los vecinos de los barrios le preguntaron a Héctor Saúl Figueroa si le parecía justo que, ante tantas falencias en el servicio de ómnibus, se aumente el precio del pasaje. El director de Gestión Pública respondió tajantemente que "no me parece justo. El aumento de colectivo se hace en base a una ecuación económica, pero la empresa, por cómo está cumpliendo ahora, no se merece ningún aumento". De todas maneras, los vecinos coincidieron en que, más allá de todo, "el incremento se lo van a dar igual".
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