SANTA SYLVINA (Agencia) - El padre Gustavo Yatuzzi, titular de la parroquia San Antonio de Padua de Santa Sylvina, fue agredido físicamente en su intento por mediar pacíficamente en el conflicto suscitado por la tenencia de treinta hectáreas de tierra.
A pesar de las inclemencias climáticas, de las bajas temperaturas y en la oscura noche del miércoles ya que la humilde vivienda de Hilda Gómez carece de electrificación rural, acompañada por el abogado defensor, vecinos del lugar, el sacerdote Yatuzzi y representantes de distintos medios de comunicación trataban de frenar los trabajos nocturnos que desarrollaba una máquina de Montenegro. Junto a su hijo Gustavo en una camioneta con luces altas verificaba el laboreo de tierras en las treinta hectáreas. De vieja data Es éste un conflicto de vieja data que últimamente el actual gobierno provincial dio prioridad de la tenencia de las treinta hectáreas a la pequeña productora Hilda Gómez, viuda con hijos menores y una niña con capacidades diferentes. A través del decreto 2534/10, firmado por el gobernador Capitanich y los ministros Chaquires y Pedrini ya que son tierra fiscales, nadie puede vender o comprar sin la autorización del Estado provincial a través del Instituto de Colonización. Tomar cartas en el asunto En la fría y oscura noche hubo gente solidarizándose con la humilde chacarera de las múltiples arremetidas de Montenegro. La desesperada mujer defiende con uñas y dientes lo que supuestamente le pertenece desde hace tiempo. Vecinos se preguntaban rodeando un fuego hecho al costado de la humilde vivienda para atenuar el frío: ¿qué hace la justicia provincial que no intervine en el polémico y complejo caso? El drama cada vez se agudiza más; hasta se ha denominado zona caliente a pesar de los fríos reinantes, con ánimos caldeados, situaciones álgidas, fricciones, insultos y hasta amenazas de muerte es lo que prevalece en ese lugar. Se divisa un panorama tormentoso, cargado de furia y odio y puede concluir en una verdadera tragedia si la justicia no toma cartas en el asunto. Un áspero clima “Nos encontramos en este clima áspero generado por Montenegro sin ningún animo de deponer su actitud y seguir avanzando con su accionar, argumenta versiones ajenas a la realidad y que no condicen a justificar su versión”, remarcó el abogado defensor de Gómez. “Debemos aclarar que las 30 hectáreas en disputa pertenecen al Instituto de Colonización del Chaco por ser fiscales y recordar que en 1985 el gobernador Florencio Tenev tomó la decisión de fraccionar en parcelas de 20 a 30 hectáreas, en virtud de resguardar la comunidad escolar de la escuela rural y evitar el éxodo a los centros urbanos de las familias; a esto debemos sumar que el propio gobernador Jorge Milton Capitanich ya se expidió al firmar el decreto 2534/10 rechazando la compra que hiciera Montenegro de la parcela por haberla realizado en forma irregular y por tener campos a su nombre, no así la familia Gómez”, comentó el abogado defensor Marcelo Leguizamón. Por su parte, la damnificada minifundista Hilda Gómez, después de la nueva arremetida de Montenegro, un poco mas relajada agradeció a vecinos que se solidarizan con la pesadilla que vive, pero en especial al gobernador Capitanich por su acercamiento hacia la humilde familia, que a lo único que aspira es que la dejen trabajar su campito y vivir en paz con sus hijos. En la aciaga situación tuvo conocimiento el mandatario provincial de la grave situación interiorizado por su secretaria privada, quien tomó contacto con el corresponsal de NORTE de Santa Sylvina, directamente desde el lugar de los hechos. En forma urgente se hicieron presentes en el lugar policías de Hermoso Campo para calmar los ánimos. A requerimiento del gobernador el Instituto de Colonización, a cargo del contador John Paris, tomó intervención en la causa penal interponiendo un recurso ante la orden de desalojo de Gómez que existía, y la dejó sin efecto por el momento. Es de esperar que este conflicto se termine, tenga un buen desenlace y la familia de Hilda Gómez pueda seguir trabajando su tierra junto a su hijos, criarlos dignamente y que la luz eléctrica llegue pronto a su vivienda, fluido necesario para un mejor su calidad de vida.


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