Marta Paillet, mediadora y formadora en la cultura de la paz, se refirió a los conflictos con desenlaces de extrema agresión en la provincia. Habló de la violencia de género y en el fútbol.
La violencia es ya una moneda corriente. Se ve en las calles con la intolerancia de conductores, en las canchas, en los negocios cuando las colas son muy largas y en los hogares. Las estadísticas demuestran que para las mujeres es más inseguro estar en sus casas, con parejas, ex o familiares que las agreden, que en las calles donde alguien las puede asaltar, violar o matar. Según el relevamiento de Diario UNO, de 13 mujeres que fueron asesinadas en el departamento La Capital sólo tres fueron en ocasión de robo, en seis casos se comprobó que fue un femicidio y en otros cuatro se lleva adelante la investigación correspondiente.
Somos todos
El matutino local consultó sobre la escalada de violencia a Marta Paillet, mediadora en la resolución de conflicto y formadora en la cultura de la paz, para conocer el porqué de la profundización de los hechos de violencia en la sociedad.
“La violencia tiene como característica el incrementarse a sí misma, es muy adictiva. Es decir, cada vez que uno quiere obtener una conducta y utiliza violencia, la próxima vez que quiera obtener lo mismo va a tener que utilizar más violencia”, detalló y aclaró: “Esto se convierte en un cultura aprendida en una civilización como la nuestra. Por eso necesitamos tomar una postura fuerte en la educación pero no en la represión porque la violencia reprimida genera más violencia. Este problema es complejo y el primer paso es reconocer que todos somos violentos. Para eso hay que desnaturalizar las conductas violentas. Pero también hay que identificar la violencia estructural que hace que los otros eventos violentos se naturalicen más. Entonces la gente aprende que con violencia se consiguen cosas”.
Al respecto hizo hincapié en que es necesario que las personas tomen conciencia de que vivir un hecho de agresión no debe ser un disparador para exigir más mano dura y que se debe recurrir a los especialistas para analizar cuáles son las mejores estrategias para enfrentar los problemas. “No puede ser que el que sufre violencia se vuelque a generar más violencia. La torpeza del pensamiento que hay detrás de eso hace que todos terminen pidiendo mano dura. No resolvemos la violencia con más violencia”, manifestó.
Contra las mujeres
En relación a la violencia de género, la especialista sostuvo: “Creo que la sociedad está cambiando en la consideración del rol de la mujer en muchísimos aspectos pero, al mismo tiempo, ese proceso de cambio ha hecho que más mujeres busquen identificarse con roles masculinos que son los aceptados como patrones de éxito en la comunidad”.
Y agregó que siempre que se da un proceso de cambio es cuando se genera la mayor expresión de violencia hacia el grupo que está luchando por sus derechos dentro de la sociedad. “Los residuos de la actitud violenta del varón sobre la mujer son tan fuertes que se siguen tomando esas conductas. Esto es terrible pero, al mismo tiempo, está mostrando que las mujeres estamos ganando espacio en el reconocimiento social”, marcó.
Al respecto marcó que es esencial que se brinde una educación amplia e integral que permita que las mujeres víctimas de agresiones sepan que eso no es la norma, que tienen otras opciones y que existen ámbitos en los que pueden encontrar ayuda para alejarse de ese victimario que las acosa.
“Las mujeres que llegan a la instancia de ser asesinadas o quemadas es, muchas veces, porque antes no sintieron que tuvieran oportunidad de escapar de esa situación. Si hubiesen creído que su problema tenía solución o que había una salida. Por eso es importante difundir constantemente que nadie tiene derecho a maltratarnos, ni siquiera en el nombre del amor. Porque muchas veces la excusa de los golpeadores es ésa, te pego porque te amo, te celo porque te necesito”, indicó Marta Paillet.
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