"Agregar valor y en el mismo lugar de origen, es lo que necesitamos"

La planta modelo que SanCor y la sueco-danesa Arla poseen en Porteña, localidad del este cordobés cercana a nuestra provincia y en plena cuenca lechera, amplió significativamente su producción de concentrados de proteínas a partir de suero. Cristina Fernández destacó la iniciativa porque "agrega valor y en el mismo lugar de origen".
Con su consabido retraso pero distendida y componedora, la presidenta Cristina Fernández dejó formalmente inaugurada ayer la ampliación de la planta industrial modelo que comparten SanCor y la europea Arla en la cordobesa localidad de Porteña, en plena cuenca lechera. En el acto estuvo acompañada por los gobernadores de Córdoba y de Santa Fe, Juan Schiaretti y Hermes Binner, respectivamente y fue recibida por el titular de SanCor y de Afisa (el nombre del emprendimiento conjunto), el humbertino Vicente Bauducco y por Bjarne Pedersen por Arla. En su discurso rescató la importancia de la inversión conjunta porque agrega valor, también el hecho de que ello ocurra en su lugar de origen, y se comprometió a sostener -en alusión al tipo de cambio, entre otras cosas- las condiciones macroeconómicas que dan competitividad para exportar. Y en el plano "político" pidió a todos "bajar un cambio" para concentrarse en hacer un mejor país.

Cristina Fernández, sonriente y distendida, arribó un par de horas más tarde de lo previsto al mismo sitio que inauguró en 2002 su hoy rival político Eduardo Duhalde, quien inauguró la planta en pleno "incendio" tras la debacle económica de 2001.

La ampliación de la planta que ayer inauguró simbólicamente la presidenta requirió una inversión mayor que la puesta en marcha misma de la fábrica que aprovecha el suero -que antes se tiraba o servía para alimentar cerdos- de leche, lo procesa y lo transforma en proteínas que a su vez se utilizan en otras muchas industrias. Esta fábrica (una mole que se distingue desde lejos en la llanura del productivo este cordobés) de impecable y prolijo aspecto europeo es una de las pocas en el mundo que elabora concentrados a partir de desechos lácteos, de altísimo valor proteico. La mayor parte de la producción, un 90% se exporta.

Precisamente la presidenta destacó el aprovechamiento integral de una cadena productiva y la capacidad para darle valor a lo que antes se tiraba o contaminaba. Y con el valor extra de que se hace en una pequeña localidad del interior, fijando población. "Es el modelo de Argentina que pretendemos", dijo en una mesurada, sensata e incluso aplaudida disertación.

Una planta modelo

La planta fue inaugurada en 2002 y a menos de diez años de esa fecha hoy es una "joyita" que anda muy bien. Está enclavada a la altura del kilómetro 37 de la Ruta Provincial Nº 1 (que une a San Francisco con Morteros, paralela al límite provincial con Santa Fe) y en su momento la localidad de Porteña, de unos 6.000 habitantes, le ganó la pulseada a Brickman y "se llevó" la inversión a su terreno, estratégicamente ubicada a metros del cruce de la Ruta 1 y de la 37 (hacia el oeste se interna en Córdoba por debajo de la laguna Mar Chiquita y hacia el este conecta con Sunchales y la 34).

Las obras de ampliación comenzaron a ejecutarse en el primer semestre de 2009, permitieron una ampliación de la capacidad de secado para la elaboración de proteínas funcionales de suero y permeado de suero de queso, que posibilitaron alcanzar una capacidad total de elaboración de 35 mil toneladas al año de producto terminado.

Con esta ampliación, la capacidad de procesamiento se incrementó en 800 mil litros de suero por día, lo que hace un total de 2,3 millones de litros y la superficie sumó otros 7 mil metros cuadrados cubiertos a los 15.500 existentes. Lo dicho: una joya en medio de la alfalfa.

La inversión de 37 millones de dólares permitió, además, sumar a 15 nuevos operarios a la planta permanente, y la generación de otros 30 puestos de trabajo en forma indirecta.

Hay que pensar el impacto que tiene o puede tener una industria de este tipo en un pequeño pueblo del interior. En rigor de verdad toda esa zona -Morteros, Brinkman, Porteña, Freyre; y sus pares del oeste santafesino que forman parte de la cuenca- tiene un fuerte movimiento económico, y buena parte de él está relacionado con la leche.

Lo destacó también la presidenta cuando "desde el avión" observó los campos verdes después de la sequía y la cantidad de silos-bolsas que hablan de la importante cosecha que se está levantando. "Estamos bien", graficó.

La planta elabora derivados del suero del queso y permite aprovechar sus valiosos constituyentes para otros alimentos: fermentados, helados, quesos, productos para deportistas, infantiles, de panificación y confiterías, entre otros muchos usos.

Arla Foods Ingredients SA (Afisa) sociedad conformada por Sancor Cooperativas Unidas Limitada y la cooperativa sueco-danesa Arla Foods Ingredients, y la láctea con sede en Sunchales aporta la materia prima, mientras la europea provee la tecnología para la producción de estos ingredientes especiales.

La fábrica, de impactante y cuidado aspecto y parámetros de primer mundo, ostenta el "lujo" de haber recibido ya dos presidentes en sus ocho años de funcionamiento y sus perspectivas son de mayor crecimiento.

"Todos debemos bajar un cambio"

Por su mesura, tono cordial, sensatez e incluso hondura conceptual, lejos de cualquier crispación o chicana, Cristina Fernández moldeó un discurso con varios puntos salientes.

"Debemos apostar a agregarle valor a nuestros productos primarios, porque esto genera más trabajo, mayor actividad y exportación. El mundo hoy consume 3.500 millones de toneladas de alimentos y en 2030 necesitará 7.000 millones de toneladas. Tenemos que aprovechar la oportunidad", dijo, para señalar que "antes nos tenían o nos querían como productores de materia prima y otros, en otros lugares, le daban valor agregado. Eso no puede ser: nosotros podemos hacerlo y muy bien".

Defendió también el valor de hacer esa tarea en el lugar de origen, porque fija población, distribuye armoniosamente inversiones y beneficios y "todos trabajan".

"Sueño con esa Argentina para el Bicentenario". En la parte sustancial de su discurso, además de comprometer el sostenimiento total de las condiciones macro -un mensaje respecto del tipo de cambio- y de inversiones estratégicas en rutas y en gas-, enfatizó que "todos debemos bajar un cambio" y concentrarnos en aquello que nos puede unir y hacer crecer, en este tipo de iniciativas y otras que replican en todo el territorio argentino.

Sin soslayar la cuestión social ("si al campo o un sector le va bien, debe velar porque le vaya bien al conjunto, porque así crecemos todos", dijo), el discurso de la presidenta sonó como un oasis en medio de fuertes enfrentamientos entre poderes y entre partidos e insistió en llamar a un diálogo abierto y franco para tomar la mejor idea y llevarla adelante.

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