El candidato a jefe de Gobierno por el kirchnerismo Daniel Filmus "denunció" una campaña en su contra por parte de un sector de la prensa, sin embargo fue la agencia oficial Télam la que redobló la apuesta y publicó una carta abierta del ensayista Norberto Galasso, donde nuevamente se insulta a los porteños, asegura que "le da pena" y reafirma la necesidad "de odiar".
Mientras que por el lado político tratan de bajar el conflicto con respecto a la columna escrita por Fito Paez donde entre otras cosas aseguró que "le daba asco la mitad de Buenos Aires", (ver nota) y el candidato Daniel Filmus denuncia una campaña periodística en su contra, la propia agencia oficial de noticias Telam redobla la apuesta y publica una carta de Norberto Galasso (ver nota completa).
Galasso es ensayista e integra esa corriente ideológica denominada Izquierda Nacional que -según su propia biografía (ver)- hizo "importantes aportes al pensamiento nacional y popular".
Para comenzar Galasso asegura: "Estimado Fito: Comprendo tu reacción, tu bronca, tu explosión en caliente, propia de un artista. Pero así como la comprendo, no la comparto. No me da ese asco ese 47 por ciento de votos macristas. Me da pena".
Y continúa: "En todas las grandes ciudades de América Latina y de cualquier otro país dependiente, las minorías privilegiadas utilizan todo su poder para dominar a los sectores medios, para ponerlos de su lado, para infundirle falsedades. Arturo Jauretche lo llamaba la "colonización pedagógica". Igual que a vos, le provocaba grandes broncas, pero distinguió entre los promotores de la mentira y los engañados. Quizás los primeros le dieron asco igual que a vos, los otros le daban pena y trataba de desazonzarlos.
Desde los letreros de las calles y los nombres de los negocios (basta darse una vuelta por la Av. Santa Fe), desde los cartelitos de las plazas y las estatuas de los supuestos próceres, desde las grandes editoriales y los "libros de moda", convertidos en best sellers por los comentarios pagos, desde la prédica liberal en Economía y la prédica mitrista en Historia, desde las geografías exóticas y los literatos que cultivan la evasión y lo fantástico, desde la TV farandulizada y superficial, con mesas redondas de bajísimo nivel político alentadas por los dueños del privilegio, desde gran parte de los periodistas vendidos al mejor postor, y académicos y catedráticos tramposos, todo ese mundo domina el cerebro de amplios sectores medios que se suponen cultos, se suponen radicalmente superiores a los 'oscuramente pigmentados', se suponen ejemplo de moral (aunque evaden impuestos, se roban ceniceros de los bares y toallas de los hoteles). Sobre ellos recae también la literatura que Franz Fannon llamaba de 'los maestros desorientadores'.
Pobre gente, Fito. Con todo eso que le tiran encima a la clase media, una buena parte de ella termina votando a Macri. Están presos de un engaño enorme: creen que Macri gestiona (cosa que hace mal o simplemente no hace) y que Macri no tiene ideología (la tiene y bien de derecha). Por otra parte, fue el responsable del contrabando de autos cuando dirigía empresas de su padre, además de las escuchas telefónicas, eliminación de becas y subsidios escolares, negociados con empresas constructoras (única explicación de las bicisendas), lo mismo que su molestia porque los hospitales de la Ciudad atiendan a gente "morocha" del conurbano bonaerense.
Se trata además, de que cierta parte de la clase media vive su pequeña vida: asegurarse las vacaciones para el verano, lavar el auto los domingos con más ternura que la que le dedica a la esposa, han mejorado su nivel de vida con los Kirchner y no quieren olas, que nada cambie y creen que algo habrá hecho Macri para esa mejoría que tuvieron. No les importa que el hospital público no funcione, porque tienen medicina prepaga y han sido formados en el individualismo. No les importa que en el Borda se mueran de frío, porque tienen estufas de tiro balanceado, no les importa que en las escuelas públicas falten materiales, porque sus hijos van a escuelas privadas donde, como "el cliente siempre tiene razón", aprueban.
En la vida es necesario a veces tener asco y tener odio también. Eso me lo enseñó el confesor de Eva Perón, el sacerdote Hernán Benítez. Me decía: 'Mire m'hijo. Hay que odiar. Hay que odiar a todos los que frustraron el país, lo entregaron, provocaron miseria y represión. Yo, todas las mañanas, me doy un baño, me tomo una taza de café caliente y después me siento en mi sillón y odio"... Yo me asombraba y le decía: 'Pero, Padre, usted es un cristiano...' Y él seguía: 'Sí, odio, (no asco, Fito). Odio a la oligarquía (ya lo dijo también ese talento que es Leonardo Favio en una canción), odio a Bernardo Neustadt, odio al almirante Rojas...'
Por eso no hay que confundir al enemigo, Fito. Si hay que tener asco, tengámoslos a los responsables del aparato mediático y cultural, los que tergiversaron la Historia y la economía, los que robaron la capacidad de razonar a muchos compatriotas, no a estos.
A estos hay que convencerlos. Con la modestia que usaba Jauretche: Usted tiene que avivarse (vea 6,7,8, escuche a Víctor Hugo). Se lo aconsejo yo -decía-, que no me creo un vivo, sino apenas 'un gil avivado'.
Hay que ganarlos, Fito. No ratificarles que pertenecen al bando del privilegio donde está la Sociedad Rural (¿cuándo vieron una vaca esos que votaron a Macri? ¿Qué saben de la renta agraria diferencial?), y decirles cómo operan las grandes multinacionales y ciertas embajadas y las corporaciones mediáticas.
Los necesitamos, Fito. Comprendo tu bronca, la de un artista; comprendeme a mí, desde la historia y la política".


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