Con un renovado tono crítico hacia las políticas nacionales para el sector, el presidente de la Agrícola Ganadera de La Pampa, Pedro González Gomila, se expresó por "terminar con la transferencia de recursos desde los sectores más eficientes" a los que no lo son,
González Gomila señaló que a nuestra provincia "dada su estructura económica, la política agropecuaria nacional de los últimos seis años, en especial para la ganadería y el trigo, la ha castigado sin piedad. Advertimos sobre la descapitalización que esa política producía en la mayoría de los productores de la Provincia. Los muy bajos precios ganaderos, producto de aquella política nacional, generaron cuadros de rentabilidad extremadamente negativos", razonó.
Fue enfático cuando dijo que "desde el año 2005 La Pampa fue marginada, porque se discriminó a los ganaderos pampeanos subsidiando sólo la producción de los engordes a corral sin reconocer un tratamiento similar para los invernadores pastoriles. La menor demanda de terneros generó una caída muy significativa en el precio. De esa manera se condenó a la ganadería pampeana a la subsistencia".
Oportunidad para el país.
El dirigente analizó que hay en el mundo una "demanda sostenida de alimentos, y reclamó un "cambio mental para poder acompañar todo ese proceso".
Señaló que "está claro que las retenciones afectan el precio de los productos sin contemplar el margen de ganancia del productor", y dijo que ese sistema debiera ser "reemplazado por otro que perfeccione el impuesto a las ganancias", también "tener tasas anuales de inflación que no superen un dígito. La actual no da seguridad para inversiones a largo plazo", discurrió.
González Gomila reprochó las políticas del Gobierno nacional. Sostuvo que "no hay discrepancias" en que el país debe tener un crecimiento sostenido y sustentable, y la distribución debe posibilitar el acceso a niveles de vida dignos a todos los argentinos. "En lo que no estamos de acuerdo es en los mecanismos para lograrlo".
Dijo que históricamente "las políticas de redistribución de la riqueza se basaron, entre otras, en la expropiación de la renta agropecuaria a través de los derechos de exportación", y expresó que "la actual se basa en mantener la transferencia de nuestros ingresos hacia otros sectores, a través de las retenciones y de la intervención estatal".
Más reproches.
Consideró que "la actual expansión del consumo, producto de la bonanza de la soja y del mayor poder de compra de Brasil entre otras causas, disimula otras realidades que no son positivas: Por no tener política anti inflacionaria, pierde competitividad nuestro tipo de cambio; la presión tributaria argentina a sus exportaciones es 7 veces superior a la brasilera, 15 veces más que la chilena, 8 veces más que la peruana, y 4 veces más que la uruguaya. Es muy preocupante la fuga de capitales. Argentina y Venezuela son los únicos países Sudamericanos donde se produce este fenómeno. Nuestras exportaciones crecen menos que en otros países sudamericanos. En los últimos diez años crecieron 160%, mientras que Brasil aumentó 260% y Perú el 400%, según datos de la CEPAL", enumeró.
Plan estratégico.
Al volver a referirse a La Pampa agregó que en un contexto desfavorable, "con valores de $ 200 ó $ 300 por vaca vino después a pegarnos muy duro la sequía. Con precios razonables la hubiéramos tolerado mucho mejor. Por eso no compartimos el simplismo extremo de adjudicar sólo a la sequía la pérdida de más de 1 millón de cabezas".
Indicó que las pérdidas fueron producto de "erróneas políticas nacionales". Y que lo mismo está pasando con el trigo y el maíz, lo que traerá aparejado los mismos resultados. En esta realidad no debe sorprender el bajo crecimiento provincial de los últimos años".
Concedió en un pasaje de su discurso que se debe "persistir en los aciertos, como por ejemplo el razonable nivel de los impuestos provinciales y el financiamiento a tasas subsidiadas para recuperar la producción. La Pampa se debe un plan estratégico a 20 ó 30 años para volver a tener tasas razonables de crecimiento".
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