Se agrava la situación de los alumnos que truchaban exámene

Duro análisis de las autoridades de la universidad: “Si (el estudiante de) Derecho no se apega a la ley, ¿qué estamos enseñando?”, se preguntaron. Inminente expulsión de los 99 alumnos que faltaban a los exámenes y luego figuraban con aprobado en las planillas.

Publicado el 24/11/2011 - Pese al escándalo, las autoridades de la Universidad Nacional de Tucumán y en particular la de la Facultad de Derecho, eligieron sacar la cabeza del claustro y salir a dar la cara y explicar en qué instancia está la investigación.

Según los instructores del sumario administrativo ordenado por el rector Juan Alberto Cerisola a instancias de la denuncia que el decano José Luis Vázquez y el vicedecano Miguel Eduardo Marcotullio presentaron en febrero de 2007, a casi nueve meses de asumir la conducción de la Facultad.

“En cualquier sociedad, sin importar el ámbito considerado, siempre hay que esperar que haya conductas disvaliosas. La importancia no está tanto en la existencia de esas conductas porque éstas son tan naturales que hasta las leyes prevén cómo abordarlas. Lo importante es qué respuesta se les da. Una opción podría haber sido esconder el asunto bajo la alfombra, con lo cual se hubiesen naturalizado las prácticas perniciosas. En la disyuntiva, recurrimos a los mecanismos existentes para que el propio sistema sanee la Facultad”, le dijo Vázquez al matutino tucumano La Gaceta.

“Si la Facultad de Derecho no se apega a la ley y los procedimientos que esta establece, ¿qué estamos enseñando?”, interroga retóricamente el vicedecano.

Según indica detalladamente el matutino tucumano, la pesquisa fue dolorosa y sigue siéndolo incluso en el presente, cuando sólo falta el dictamen jurídico de la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la UNT para que Cerisola, en el caso de los estudiantes, y Vázquez, respecto del personal, definan la suerte de los sumariados (en paralelo, el Juzgado Federal Nº 2 instruye una causa penal que ya tiene 34 procesados).

“Nadie puede sentirse contento ni feliz con estos hechos. Creo que ha sido una crisis de crecimiento y que sí podemos estar satisfechos porque los mecanismos institucionales han funcionado. El caso no ha quedado en el olvido. Es un procedimiento lento que está llegando a su fin. Más allá de las situaciones de angustia que hemos tenido que soportar durante estos años, nos gratifica la oportunidad de demostrar a la sociedad que hay sectores que actúan como se espera de ellos. Y cuando digo esto no me refiero a las sanciones, un tema sobre el que no puedo opinar, sino a que se han encarado con seriedad todos los pasos necesarios para esclarecer lo ocurrido”, postula el decano con un dejo de orgullo.

“En otras unidades académicas a lo mejor ocurren cosas similares... un ejemplo de ello es la Facultad de Arquitectura y Urbanismo... Nosotros nos topamos con el escándalo a poco de inaugurarnos en la gestión; de pronto tuvimos que dedicar casi los dos primeros años a resolver este asunto”, precisa el vicedecano.

El peor momento según el videcano fueron en las 24 horas que siguieron a la lectura del informe que daba cuenta de las modificaciones anómalas de calificaciones.

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