Se agrava la crisis humanitaria en el bastión de Khadafy

Masiva fuga de civiles de Sirte tras una tregua de 48 horas; los rebeldes preparan el asalto fin
SIRTE.- Miles de civiles apretujados en vehículos cargados de valijas y bolsos abandonaban ayer sus hogares en Sirte , aprovechando las 48 horas de tregua concedidas por las fuerzas rebeldes libias antes del asalto final a uno de los últimos bastiones de Muammar Khadafy , donde se agravaba la escasez de alimentos, combustible y medicamentos.

Tras el ultimátum de 48 horas que fijó el viernes pasado el gobierno interino para abandonar la ciudad, miles de sus habitantes huyeron a Misurata, mientras las fuerzas del Consejo Nacional de Transición (CNT) proseguían los combates contra los bolsones de resistencia de los khadafistas al amparo de los bombardeos de la OTAN.

Sirte, lugar de nacimiento del depuesto líder, cuyo paradero sigue siendo un misterio, es una de las dos ciudades donde siguen los intensos combates, y los civiles se ven atrapados en medio de los choques.

La Cruz Roja advirtió ayer que la situación en Sirte es "desesperante" tras dos semanas de asedio rebelde y bombardeos de la OTAN.

Añadió que las condiciones en el hospital son especialmente dramáticas y que los habitantes de la ciudad describen cómo los médicos intentan tratar a los civiles heridos en las batallas sin los suministros necesarios.

"Es una catástrofe. Los pacientes están muriendo todos los días por la falta de oxígeno", dijo Mohammed Shnaq, un bioquímico del hospital que huyó ayer de Sirte aprovechando una pausa en los tiroteos.

Hishem Jadhraui, representante del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), que visitó la ciudad de 70.000 habitantes, afirmó que los heridos y los enfermos no podían llegar al hospital debido a los constantes combates y los bombardeos."Varios cohetes cayeron sobre el hospital cuando estábamos allí", relató.

La Cruz Roja añadió que el hospital no tiene ni siquiera combustible para el generador ni agua potable y que los pacientes se están muriendo en las camillas.

Los rebeldes dijeron ayer haber tomado el control de un barrio en el sudoeste de la ciudad, donde habrían vivido numerosos miembros de la familia del ex rais y donde se cree que podría estar uno de sus hijos. Según Hasan Duhan, comandante del consejo militar en Misurata, las fuerzas leales a Khadafy en Sirte dijeron ayer por radio que ya no tenían electricidad y que comenzaban a escasear los alimentos y las municiones. En las últimas semanas se denunciaron cientos de muertes de civiles durante los combates y bombardeos.

Los rebeldes libios pusieron fin a los 42 años de dictadura de Khadafy en agosto, cuando llegaron a la capital. Tanto el líder libio como varios de sus hijos siguen prófugos, mientras sus tropas siguen resistiendo en Sirte y en la ciudad de Bani Walid, al sur de Trípoli.

Khadafy tiene una orden de captura internacional en su contra y fue abandonado por casi todos sus aliados en el exterior. Sin embargo, anteayer recibió un voto de apoyo del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. "Pido a Dios por la vida de nuestro hermano Khadafy. Lo andan cazando para matarlo", dijo.

Combates en el aeropuerto

Aunque la situación en la capital parece estar mayormente bajo control, salvo algunos bolsones de resistencia, anoche se registraron fuertes enfrentamientos entre tropas rebeldes y simpatizantes de Khadafy cerca del aeropuerto de Trípoli, con un número no determinado de muertos y heridos.

Mientras tanto, las relaciones entre los distintos grupos rebeldes sigue siendo inestable, y el presidente del CNT, Mustafa Abdel Khalil, no logró convencer a 30 rebeldes de alto rango en Trípoli a ponerse bajo las órdenes del líder del consejo militar en Trípoli, Abdel Hakim Belhaj.

Este, sin embargo, negó anoche la existencia de divisiones internas en la nueva autoridad de Libia.

"No hay diferencias entre los revolucionarios ni signos de división", señaló Belhaj a los medios locales. "Hay algunos diferentes puntos de vista, lo que es normal, dada la libertad que existe ahora en Libia", precisó.

Mientras tanto, la OTAN advirtió ayer sobre la pérdida de 10.000 misiles en territorio libio, lo que "representa una grave amenaza para la aviación civil".

El almirante Giampaolo Di Paola, presidente del comité militar que agrupa a los jefes de Estado Mayor de la OTAN, indicó que estos 10.000 misiles tierra-aire representan "una seria amenaza para la aviación civil", si salen de Libia y terminan "en malas manos".

Las fuerzas del CNT, que están intentado rastrear por su cuenta el paradero de estos misiles, señalaron ayer que Khadafy compró, antes de huir de Trípoli, cerca de 20.000 misiles de fabricación búlgara y soviética, según informó el oficial Mohammed Adia.

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