Se agrava la crisis diplomática entre Irán y Gran Bretaña

Londres cerró su embajada en Teherán y retiró su personal; expulsó a los diplomáticos iraníes

TEHERAN.- La tormentosa relación entre Gran Bretaña e Irán alcanzó ayer su punto de mayor tensión en décadas, tras la decisión del gobierno de David Cameron de cerrar la embajada inglesa en Irán y ordenar que toda la delegación iraní sea expulsada de territorio británico en las próximas 48 horas.

La medida fue tomada en represalia por los violentos ataques de anteayer a la embajada y ex residencia británica en Teherán, que suscitaron airadas protestas internacionales y aumentaron el aislamiento del régimen que encabeza Mahmoud Ahmadinejad, en momentos en que crecen las sospechas de Occidente de que Irán intenta desarrollar armas nucleares.

Además de la decisión tomada por el gobierno británico, de hecho, Francia, Alemania, Italia y Noruega llamaron a consultas a sus respectivos embajadores en Teherán, mientras que otros países europeos, como España, citaron a los embajadores iraníes en sus capitales para exigir explicaciones sobre el ataque.

La Unión Europea (UE), en tanto, podría aprobar hoy, durante una cumbre de ministros de Exteriores en Bruselas, nuevas sanciones contra Teherán, incluido un eventual embargo del petróleo contra el régimen iraní y la inclusión de otras 143 empresas y organizaciones en la lista de entidades con los haberes congelados.

En una declaración ante la Cámara de los Comunes, el canciller británico, William Hague, fue el encargado de anunciar las duras medidas, en medio de la peor crisis entre Gran Bretaña e Irán desde que se restablecieron las relaciones diplomáticas entre ambos, en 1999, diez años después de la fatwa emitida por el ayatollah Khomeini contra el escritor Salman Rushdie por su libro Los versos satánicos .

"Hemos cerrado la embajada británica en Teherán. Decidimos evacuar a todo el personal y en estos momentos el último de nuestros empleados británicos ha dejado Irán", dijo Hague, entre los aplausos de los legisladores presentes.

"El encargado de los asuntos iraníes en Londres está siendo informado de que requerimos el inmediato cierre de la embajada iraní en Londres y que todos los diplomáticos iraníes deben dejar el país en las próximas 48 horas", agregó el ministro, según el cual el ataque a la embajada británica no habría podido ocurrir "sin algún grado de consentimiento" del régimen iraní.

Cientos de manifestantes, en su mayoría estudiantes basij (milicia islamista), irrumpieron anteayer en la embajada y en la ex residencia británica en Teherán en protesta por el endurecimiento de las sanciones de Occidente contra Irán por su controvertido programa nuclear.

El recuerdo de 1979

Tras superar a los policías antimotines, los manifestantes lanzaron bombas molotov, quemaron parte de la sede y arrojaron documentos por las ventanas, en escenas que evocaron el ataque a la embajada estadounidense en 1979.

"Debemos tener en claro que ésta [la milicia de los basij ] es una organización controlada por elementos del régimen iraní'', dijo Hague.

"La idea de que las autoridades iraníes no pudieron haber protegido nuestra embajada o que este ataque no pudo haber ocurrido sin cierto grado de consentimiento del régimen es fantasiosa'', agregó.

El episodio de produjo dos días después de que Londres anunciara nuevas sanciones contra Teherán por su programa nuclear, que, según denuncia Occidente, persigue fines belicistas. Si bien Gran Bretaña descartó que las nuevas medidas impliquen una ruptura total de las relaciones con Irán, Hague afirmó que el cierre de ambas embajadas "reduce las relaciones con Teherán al nivel más bajo compatible con el mantenimiento de relaciones diplomáticas". Tras el anuncio, Teherán calificó de "precipitada" la decisión de Gran Bretaña y amenazó con tomar "medidas recíprocas".

Los incidentes de anteayer, sin embargo, pusieron de manifiesto las divisiones crecientes en la elite gobernante iraní sobre cómo lidiar con la mayor presión internacional, dado que las sanciones harán mella en una economía ya estancada.

Así, mientras la cancillería iraní lamentó "el comportamiento inaceptable de un pequeño número de manifestantes" y prometió que el ataque tendría "consecuencias judiciales", la línea dura del régimen iraní, seguidora del ayatollah Alí Khamenei, justificó, por el contrario, la acción de los manifestantes.

"La cólera de los estudiantes se debe a varios decenios de política dominadora de Gran Bretaña en Irán", afirmó el presidente del Parlamento iraní, Alí Larijani, que calificó de "apresuradas" las medidas británicas.

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