El BCRA dispuso que los tenedores de una tarjeta de débito deberán contar desde abril con una cuenta local en dólares u otras divisas para poder retirar fondos en cajeros automáticos del exterior
monetaria.
Una clara muestra de ello es la nueva normativa del Banco Central que establece que aquellos tenedores de una tarjeta de débito deberán contar desde abril con una cuenta local en dólares u otras divisas para poder retirar fondos en un cajero automático ubicado en el exterior. Se trata de una suerte de corralito, con algunas características similares al adoptado por el exministro de Economía Domingo Cavallo a fines de 2001, que ponía límites para disponer de los recursos que los ahorristas tenían depositados en cajas de ahorro y cuentas corrientes.
“Lo que se está diciendo ahora con esa medida es que la persona debe tener de antemano los dólares depositados en una caja de ahorro. Y el Gobierno seguramente con eso va a obligar a gente que tiene dólares en su casa en un cajón o debajo del colchón a que los deposite”, dijo a Hoy Pedro Andrieu, profesor emérito de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP y exsecretario de Comercio de la Nación.
Agregó: “En realidad, si la gente responde abriendo una cantidad de cajas de ahorro y depositando los dólares, aunque sea por pocos días, aumentarían los depósitos en dólares en el país y, con algún tipo de mecanismo del Banco Central, el Gobierno podría disponer de esos dólares”.
Falta de dólares
El economista, a su vez, remarcó que “hay otra cara de todo esto, y es que no hay dólares suficientes en el Banco Central. De lo contrario, no se harían estas cosas. Están tratando por todos lados de impedir operaciones de cambio, o dificultarlas, porque se vienen importantes vencimientos. Y no sólo están entrando menos dólares al fisco, sino que se está agotando el margen para ir bicicleteando algunas cosas, como son los pagos por fallos condenatorios del Ciadi (tribunal de arbitraje del Banco Mundial), que es una exigencia de Estados Unidos”.
La medida fue adoptada por el Banco Central e informada a las entidades financieras y casas de cambio a través del comunicado A 5294, a instancias de la circular Camex 1-693, para el Mercado Unico y Libre de Cambios. La iniciativa fue suscripta por Jorge Rodríguez, a cargo de la Gerencia Principal de Exterior y Cambios de la autoridad monetaria, y se incluye dentro de los mecanismos de control de cambio propuestos por la administración de Cristina Fernández desde diciembre último.
La normativa por la cual sólo podrán extraer fondos en el exterior por cajero aquellos que cuenten con una cuenta nominada en dólares entrará en vigencia desde el próximo 3 de abril, inclusive.
En el comunicado oficial cursado por el Central a los bancos y casas de cambio que operan en el orden local, se informó “que los retiros de moneda extranjera con el uso de tarjetas de débito locales desde cajeros automáticos ubicados en el exterior deberán ser efectuados con débito a cuentas locales del cliente en moneda extranjera”.
Dicha medida se suma a los controles dispuestos por el Gobierno argentino desde fines de 2011 para realizar compra de dólares en entidades financieras y casas de cambio de divisas. Desde entonces, las operaciones en las casas de cambio se vieron reducidas notoriamente, ante los requisitos planteados y los topes en los montos de adquisición que estableció la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).
Con la nueva medida del BCRA se busca limitar la conversión de pesos a dólares desde plazas del exterior sin la intervención directa de las autoridades monetarias e impositivas de la Argentina.
Claves de los controles
èLa circular dispone la necesidad de una cuenta en moneda extranjera de cualquier tipo. Por ejemplo, si posee una cuenta en dólares o euros y viaja a Brasil, podrá extraer reales.
èLa normativa se aplica únicamente a extracciones de dinero en el exterior que se realizan a través de tarjetas de débito.
èCuando se obtiene dinero de un cajero en el exterior con una tarjeta de crédito, no se está
realizando una extracción a partir de una cuenta, sino que se está sacando un adelanto de efectivo. Esta operación es equivalente a realizar una compra, dado que el saldo deudor generado se debe cancelar a través del pago del resumen del plástico.
èEl banco donde está radicada la cuenta o la red de cajeros automáticos que se utilicen son quienes fijan los montos máximos diarios que se pueden extraer con una tarjeta de débito.
èNo se modifican cargos o comisiones que pueden cobrar los bancos por extracciones en el
exterior. Los cargos son dispuestos por cada entidad.
èLa norma rige también para personas jurídicas. Abarca a cualquier persona, empresa u organismo que desee realizar extracciones en el exterior a través de una tarjeta de débito.
Caída en la Bolsa
Los mayores controles cambiarios no cayeron demasiado bien en los mercados. Ayer, la Bolsa porteña mostró una baja del 0,86 por ciento en el índice Merval, en una jornada en la que los inversores volvieron a moverse con cautela y en la que el volumen de negocios rondó los 50 millones de pesos.
Los operadores tampoco abandonaron la prudencia cuando se trató de los títulos públicos, y en este caso los cupones PIB en pesos cedieron un 0,75 por ciento.
Por el lado del dólar, los precios de venta al público se mantuvieron entre 4,365 y 4,370 pesos, y en el segmento mayorista las compras del Banco Central por casi 100 millones de dólares llevaron la divisa a 4,348 pesos.
EN FOCO
Parches que de nada sirven
Así como el corralito establecido por Domingo Cavallo no sirvió para frenar la debacle de 2001, y lo único que hizo fue profundizar la crisis social y política que vivió el país hace una década, las nuevas trabas que está imponiendo el Gobierno nacional para el uso de divisas también están destinadas al fracaso.
Resulta imposible que, en un mundo capitalista, se intente encorsetar a la economía de esa forma. Ningún empresario, nacional o extranjero, estará dispuesto a invertir si no se le otorgan reglas de
juego claras.
En definitiva, afrontar problemas como la fuga de capitales o la caída de las reservas reales con meros controles cambiarios equivale a intentar tapar el sol con el dedo. Y muestra un grado de improvisación alarmante.
Resulta evidente que el veranito económico del que tanto se benefició el kirchnerismo llegó a su fin, ya que el superávit fiscal se transformó en déficit y el tipo de cambio ha dejado
de contribuir a la competitividad de nuestra economía. A ello se le suma que el ahorro de los sectores público y externo ha desaparecido, y en el mercado faltan pesos y dólares. Estos problemas estructurales se ven agravados por un proceso inflacionario que carcome el poder adquisitivo de sectores populares y de clase media, a los que se les suma un sistema productivo que, además de estar en jaque por las trabas a las importaciones, prácticamente no tiene valor agregado. La industria nacional está reducida a ser una mera ensambladora de partes, lo que genera muy pocos puestos de trabajo, mientras que en materia agropecuaria la Argentina sigue siendo sojadependiente.
Por todo ello, si se confirma que el rumbo de la economía brasileña entra en un cono de sombras y continúa desacelerándose la actividad económica en China, indefectiblemente se cerrarán mercados y habrá una importante merma en el ingreso de dólares en la Argentina.
Lejos de estar a la altura de las circunstancias, el gabinete de Cristina Kirchner está conformado por obsecuentes y aplaudidores. No hay lugar en el Gobierno para cuadros técnicos formados que puedan diseñar y poner en marcha planes estratégicos que aporten soluciones innovadoras.



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