Uno de los ex popes del Instituto Provincial Autárquico de la Vivienda (IPAV) pasa sus días trabajando en diversas áreas dentro un establecimiento carcelario de la capital pampeana. Por esas tareas, cobra una suma de dinero, aunque aún no le devolvió los fondos sustraídos al Estado.
El ex vicepresidente ejecutivo del IPAV, juzgado y condenado por la megaestafa de ese organismo, desempeña tareas de limpieza en distintos sectores de la institución carcelaria.
Según contaron fuentes del servicio penitenciario, el ex funcionario se levanta alrededor de las 6.30 para desarrollar esas labores, que los internos realizan para mantenerse ocupados, y percibiendo una suma de dinero en blanco con los aportes correspondientes. Los únicos que pueden trabajar en la unidad son los presos que no están jubilados.
Además de llevar adelante las tareas de limpieza, Agüero también estaría efectuando trabajos de administración en la biblioteca de la unidad carcelaria en horas de la tarde, dijeron allegados al penal.
Dinero desviado.
Paradójicamente, el ex vicepresidente del IPAV, y Luis Edgardo Araniz, ex gerente general, no devolvieron aún los fondos públicos sustraídos de ese organismo entre 1993 y 2003. Es que la demanda judicial iniciada por la Fiscalía de Estado prescribió y la Provincia no podrá recuperar el dinero.
El motivo del impedimento para cobrar los fondos es que el fiscal José Alejandro Vanini no se presentó como querellante en la causa penal en la que los ex funcionarios, junto a otros tres imputados, fueron condenados a cinco años de prisión por los delitos de peculado (sustracción de caudales públicos) y cohecho (pago de coimas).
Así las cosas, es curioso que Agüero esté cobrando hoy por su trabajo en la U4, cuando junto a Araniz ofreció pagar 1.500.000 pesos para frenar la demanda, algo que fue rechazado por el gobierno provincial. El desvío original de fondos ascendió a los 960.456,21, aunque la cifra actualizada superaría los 3.000.000 de pesos.
Parte de esos fondos públicos fueron usados para organizar fiestas, pagar viajes, y hasta para que el primero de los imputados se compre un sommier, entre otras cosas.
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