El astro futbolístico, que pasó ocho años viviendo en el barrio de Lamadrid y Avenida La Plata, destacó la urbanización y dijo que " la gente se merece un lugar digno para vivir"
La historia
El Kun viene de una familia muy modesta que migró desde Tucumán hacia el conurbano. La modesta barriada quilmeña fue la cuna del futbolista de los 3 a los 11 años. Allí llegaron Leonel Del Castillo y Adriana Agüero después de su éxodo por todo el Conurbano. Cuando nació Sergio, en el hospital Piñero de Flores, la familia vivía en González Catán. Enseguida se mudaron a Florencio Varela. En 1991, cuando el Sergio tenía tres años de edad, los Agüero-Del Castillo, se mudaron a una pequeña y sencilla casa ubicada en el frente de la Villa Los Eucaliptos, justo en el límite entre Quilmes Este y Bernal Este. El asentamiento precario, de reducidas dimensiones en relación a otras villas del Gran Buenos Aires, tenía tres potreros bien definidos en los que sus habitantes -tanto los más chicos como los grandes- pasaban largas horas del día jugando al fútbol. En ellos fue donde Sergio comenzó a demostrar una especial habilidad con el balón que se confirmó con creces con el correr de los años. Bajo la atenta mirada de sus padres, empezó a participar en los equipos infantiles de distintos clubes de la zona sur. Descolló tanto en baby fútbol como en "canchas de tierra", como le decían, con las categorías 88 y 87 de Loma Alegre, 1 de Mayo, 20 de Junio, Pellerano Rojo, Bristol y Los Primos, en ese gigantesco semillero en el que se transforma el Gran Buenos Aires y la Capital Federal los fines de semana donde miles de chicos compiten en disputados torneos anuales. En esos campos el Kun cimentó una fama de potente y habilidoso delantero que hizo posar sobre él la mirada de los especialistas que le auguraron un futuro de venturoso de Primera División, que luego se concretó a partir de su paso por el Club Atlético Independiente y una exitosa carrera en España, Inglaterra y la selección nacional.
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