Fiestas privadas del Servicio Secreto estadounidense
La Cumbre de las Américas dejó, políticamente hablando, mucha tela que cortar. Sin embargo, el coletazo inesperado está relacionado con el desempeño de los agentes del Servicio Secreto estadounidense, quienes partieron intempestivamente de Colombia, envueltos en rumores luego confirmados: protagonizaron sonoras fiestas con prostitutas en el hotel donde se alojaban.
La prostitución es legal en Colombia y que extranjeros paguen por el sexo es un clásico del caluroso puerto colombiano, donde conseguir a trabajadoras sexuales es tan fácil como comprar una cerveza.
Sin embargo, el hecho de que hayan sido agentes de los EE.UU., que debían velar por la seguridad del establecimiento en la previa a la llegada al mandatario, generó un escándalo a dos puntas: el problema “moral”, si se quiere, y el de falta de responsabilidad por el ingreso a la “zona de seguridad establecida” de personas desconocidas.
La investigación se cobró ayer las primeras víctimas: tres agentes del Servicio Secreto estadounidense abandonaron sus cargos por el escándalo. Mientras que los otros ocho agentes involucrados se encuentran de licencia.
El caso, en tanto, está lejos de cerrarse.
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