La transferencia de la red de subterráneos es sólo una de las cuestiones que deben resolver el gobierno nacional y el macrismo. La discusión no es tanto por las fronteras de la autonomía como por su incidencia en el presupuesto local.
Pero el inicio del prometido diálogo no fue muy promisorio. Dentro del universo de temas pendientes, el gobierno nacional eligió comenzar con el traspaso definitivo de la red de subterráneos antes de que termine el año en curso. Al PRO el plazo le pareció inviable. Las negociaciones comenzaron con cumplidos y sonrisas y terminaron con amenazas de judicialización frente a la negativa del PRO de aceptar las condiciones del secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi. Una muestra más de la veracidad de ese refrán que dice que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.
Con cuatro años más por delante de inevitable convivencia, el macrismo y el kirchnerismo estarán obligados a relegar sus divergencias y a sostener un espacio donde se discuta una agenda tan cargada como demorada. Los temas incluidos son centrales en la vida de los porteños: la administración y control del transporte público, las políticas de saneamiento del Riachuelo, el destino de los residuos de la Ciudad, el traspaso de la Policía Federal, cómo se distribuyen los beneficios del juego, la administración de Puerto Madero y las competencias del Poder Judicial local. Según el constitucionalista Daniel Sabsay, son facultades que, por la Constitución porteña, "deberían ser propias de la Ciudad". La discusión no sólo es por las fronteras de la autonomía sino por su incidencia en el presupuesto.
Sin luz al final del túnel
El Gobierno de la Ciudad no se hará cargo de los subterráneos el 2 de enero, desairando el planteo del secretario de Transporte nacional, Juan Pablo Schiavi. Así lo confirmó a Diario Z una fuente que trabaja en el diseño de la nueva propuesta que presentará el macrismo. El propósito es destrabar las negociaciones, frenadas en seco tras la negativa del PRO a aceptar las condiciones impuestas por el gobierno nacional. La discusión promete ser áspera, sobre todo porque Schiavi adelantó que si la administración porteña no acepta las actuales condiciones, el conflicto será dirimido por el Poder Judicial.
Mientras tanto, los equipos técnicos del PRO trabajan contrarreloj en el "detalle de las cuestiones jurídicas y económicas que se ponen en juego con la transferencia. Es lo que dijo a Diario Z Juan Pablo Piccardo, presidente de Subterráneos Buenos Aires (Sbase). Piccardo fue confirmado en el cargo muy a pesar de los deseos del ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain, que apostaba a que los subtes, una vez transferidos, quedaran bajo su órbita.
Piccardo reconoció que "hay conversaciones e intercambio de informaciones técnicas sobre especificidades del servicio de subte con los equipos del gobierno nacional". Pero no precisó una fecha para hacerse cargo del servicio y se limitó a decir que se hará "lo más rápido posible".
En el nuevo borrador trabajan los ministerios de Hacienda y Desarrollo Urbano en el plano técnico y la cuestión política quedó en manos de la vicejefa María Eugenia Vidal. Según trascendidos, la propuesta del macrismo no se mueve un ápice de la pretensión de que el gobierno nacional aporte la mitad del subsidio hasta 2017: exactamente la exigencia que detonó las primeras conversaciones. Como se recordará, el gobierno nacional no quiere poner un céntimo después de 2013.
Agenda por tres
En el gobierno porteño aseguran que la designación de Emilio Monzó como ministro de Gobierno es un indicador de que Macri abandonará la pelea mediática para meterse de lleno en el barro político e institucionalizar las discusiones bajo el paraguas ministerial. Monzó, un peronista con experiencia y ex funcionario del kirchnerismo, tiene buen diálogo con algunos miembros del gobierno nacional y provincial. Un hombre de su riñón que ocupará la Subsecretaría de Asuntos Políticos, Nicolás Ducoté, tiene una propuesta que se viene delineando desde hace meses en Bolívar 1: la creación de un ente tripartito, que incluya a la Ciudad, Nación y Provincia. Sería el ámbito para discutir la interrelación de las fuerzas de seguridad, la coordinación del transporte público y el destino de los residuos urbanos.
Monzó adelantó que desde su Ministerio se enviará a la Legislatura una ambiciosa reforma política, con ley electoral y voto electrónico incluidos. La Ciudad se rige por la normativa nacional.
Entretanto, la ministra de Seguridad, Nilda Garré, afirmó en una entrevista exclusiva a Diario Z que aunque "no hay una colaboración específica" entre la Policía Metropolitana y la Federal, reconoció que se está "avanzando" en agilizar esos mecanismos. Garré dijo que no está en carpeta el traspaso de la Federal.
La señal de que la conversación no será un jardín de rosas continuó en la reasunción del gobernador Daniel Scioli. En su discurso, el bonaerense le pidió al porteño que "en un plazo razonable reduzca al mínimo los volúmenes de desechos que ingresan en la Provincia". Y resaltó: "Éste no es un problema técnico: la solución demanda decisión política". El ministro de Ambiente porteño, Diego Santilli le contestó ipso facto: "De peronista a peronista. Mejor que decir es hacer. Mañana la Ciudad demostrará con hechos que siempre está un paso adelante". Se refería a la instalación de 800 contenedores para separar residuos secos y húmedos.
"La idea es plantarnos de igual a igual y plantear un diálogo abierto a la sociedad", se envalentona una fuente del gabinete del PRO que de todos modos reconoce que "está todo muy verde, todavía no hay un diálogo fluido". Pero también hay problemas puertas adentro. Si bien los funcionarios elegidos para acompañar a Monzó ocupan oficinas del Ministerio, ninguno fue designado aún formalmente.
Otro tema que promete una fuerte discusión es el reparto de las utilidades de los juegos de azar, que alcanzarían los cinco mil millones de pesos anuales. El macrismo presentó un recurso de queja en la Justicia por el cobro de impuestos a los casinos flotantes. La causa llegó hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que sostuvo que el conflicto "es abstracto" en lo que se refiere a la jurisdicción sobre el cobro de los gravámenes. Los jueces se basan en un convenio de 2003, que estipula que el 65% de los ingresos son para el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el 35% restante para el Instituto de Juego porteño. Ahora, Macri quiere un acuerdo que equilibre la balanza y establezca un reparto en porcentajes iguales.
Donde sí hubo avances fue en materia judicial con nuevas transferencias de competencias penales de la órbita de la Justicia Nacional al Poder Judicial de la Ciudad. Con esta ampliación de facultades, las causas de corrupción que involucren a funcionarios locales quedan en la Justicia porteña. También los delitos por lesiones, abuso de armas, duelo, violación de domicilio, incendio y otros estragos, tenencia, portación y suministro de armas de guerra, impedimento u obstrucción de contacto, penalización de actos discriminatorios, y delitos y contravenciones en el deporte y en espectáculos.
Es el cuadro de avances y retrocesos de una agenda que viene muy cargada y alberga todo tipo de tensiones. Pero que, a la vez, resulta necesario despejar para resolver si finalmente la ciudad de Buenos Aires completa en todos los terrenos su postergada autonomía.








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