Una Agenda Dominada Por La Minería y La Interna Del Kirchnerismo

A pesar de que el acontecimiento se anunció con semanas de anticipación, nadie del Nuevo Espacio Peronista le acercó al Gobernador una invitación para que asistiera a la presentación del libro “Zonceras Al Sol” que presentó en Trelew el ex – jefe de Gabinete y actual senador nacional kirchnerista, Aníbal Fernández.
Molesto, Buzzi habría bajado el viernes mismo una orden tajante a sus funcionarios: nadie con rango superior al de Director General debía concurrir esa noche al auditorio del Museo Egidio Feruglio, donde el popularísimo Aníbal compartía cartel estelar con el ministro de Agricultura de la Nación, Norberto Yauhar.

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Si eso ocurrió el viernes, a medida que transcurrían las primeras horas de la tarde del sábado y comenzaban a conocerse los posicionamientos de la dirigencia del Nuevo Espacio con respecto a su Administración, la molestia gubernamental ya había transmutado en furia lisa y llana, porque no esperaba una andanada de semejante calibre.

Es que por decir, le dijeron casi de todo. En Chubut “no se aplica el proyecto nacional”, le disparó por ejemplo el cordillerano Raúl “Bulín” Fernández, que además lo acusó de “haber tirado por la borda todo lo hecho en materia de derechos humanos” por parte del gobierno que encabezó Mario Das Neves.

Para no quedarse corto en esa sensible cuestión, Fernández le cuestionó la designación de “quien no tenía los quilates para conducir el área, hasta dejarla sin nadie” después, dos factores que mencionó como muestra de un eventual desinterés del Ejecutivo.

La defensa de los derechos humanos, se sabe, es una bandera que hace ondear el kirchnerismo y el ser acusado de faltar a esa premisa es un asunto serio.

Para colmo, el gran “comorizador” del kirchnerismo e intendente de Comodoro Rivadavia, Néstor Di Pierro, aprovechó el escenario amplificado del plenario del Nuevo Espacio, para decirle primero a Buzzi que no está dispuesto a ser su “empleado” y después pedirle que ayude “a reconstruir” la ciudad petrolera, a la que el hoy Gobernador habría dejado en tan malas condiciones que “parece Kosovo”, según su opinión.

Un rato antes, Yauhar había ninguneado el famoso proyecto de Ley-Marco para la minería, al destacar que esa iniciativa debe pasar inexorablemente por la Legislatura, acotar que en la Cámara el Nuevo Espacio es mayoría y, por lo tanto, puede “aprobar, rechazar o modificar” ese texto.

De acuerdo a la versión oficial del NEP, las advertencias y las críticas descargadas responden a la necesidad de contar con “mayor participación” en el proceso de toma de decisiones, especialmente en cuestiones que involucran mucho poder y mucho dinero, como es el caso de la minería, fogoneada incesantemente por lobbystas de las empresas y la cadena de grandes medios de prensa, que mantienen al tema en el tope de sus agendas.

“Nos enteramos por los diarios”, sostienen los dirigentes del Nuevo Espacio al justificar su lejanía del proyecto oficial, que será presentado el martes próximo en la Casa de Gobierno.

De todas maneras, en lo que respecta a la minería podrá haber muchas palabras pero al final lo que existirá es un acuerdo, porque el peronismo es unánimemente minero y pro-empresas, tal como lo muestra la permanencia de las inalterables, leoninas, reglas que fijó Carlos Saúl Menem en los años Noventa para habilitar el saqueo que hoy también facilita el kirchnerismo.

Permitida la disgresión intelectualoide, el impulso a la minería podría darle al Gobernador Buzzi una doble cuota de oxígeno en la política y en la economía.

Es que en Mendoza, su colega Francisco Pérez tiene una situación similar y medios de esa provincia indican que el Gobierno Nacional no está dispuesto a abrir la caja de las ayudas, hasta tanto Pérez no muestra voluntad de ayudarse a sí mismo, lo que conseguiría si habilita, al igual que Chubut, la explotación intensiva de las áreas mineras de la provincia.

Por esa razón, Buzzi al parecer tiene otra vez entre sus manos una carta potencialmente capaz de equilibrar con gestión al desequilibrio político que le marcó este fin de semana el Nuevo Espacio Peronista.

Mientras tanto, lo que se ve es una interna de dimensiones considerables que enfrenta al kirchnerismo “original” con los recién llegados a ese espacio. El combustible que alimenta esos rencores combina la política, los tiempos y –también- los negocios.

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