Afirman que Chávez ya tiene que utilizar una silla de ruedas

Medios de prensa de Caracas dicen que debe ser ayudado para sentarse.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, viajó ayer de nuevo a Cuba para abordar “la recta final” del tratamiento, mientras que en su país se extiende la versión de que se desplazó en sillas de ruedas hasta la casa de Gobierno para su última aparición pública. En un acto realizado antes de su partida en el que se firmó la Ley de Trabajo, al mandatario se lo vio muy emocionado cuando se encomendó de nuevo a Jesucristo para que haga un “milagro” en su lucha contra el cáncer.

Con las dudas que su actual estado de salud provocaba en Caracas, el líder bolivariano había llegado el jueves pasado desde La Habana donde le están realizando radioterapia desde hace más de un mes. Después de un par de días en Venezuela sin aparecer -salvo por en su cuenta de Twitter y por llamadas telefónicas-, Chávez se presentó el lunes en el Palacio de Miraflores para firmar una reforma laboral que reducía la jornada de trabajo semanal de 48 a 44 horas.

Según señala el periodista que más sabe de la salud del presidente, Nelson Bocaranda, en su página de Internet, esa mañana se trató de mostrar a Chávez en público sin que se notaran los síntomas de su deterioro físico.

“El caudillo enfermo salió por unos minutos en medio de una escenografía muy diferente a la que desde Miraflores nos tiene acostumbrados. El antiguo Salón de los Espejos fue reacondicionado para permitirle llegar en silla de ruedas y apenas caminar unos pasos para que los asistentes no se dieran cuenta de su disminución física”, precisó Bocaranda en la versión electrónica de su columna “Runrunes”.

Bocaranda agregó que esas modificaciones en el salón donde Chávez firmó la nueva Ley del Trabajo, transmitido en cadena de radio y televisión, obedecieron a la necesidad de ocultar la dificultad que presuntamente tiene el mandatario venezolano para caminar.

“Un alto podio escondía su ancha humanidad, para no sentarse pues la acción para ello le incomoda y debe ser asistido , y un escritorio colocado al lado le permitió apenas inclinarse cuando el vicepresidente Elías Jaua le acercó el memorando de la Ley Orgánica del Trabajo”, detalló Bocaranda, quien sostuvo que “dolores muy fuertes al moverse recluyeron a Hugo Chávez en su cama desde el día que llegó de Cuba”.

En su columna, el periodista explicó que “la casa de El Laguito y el Cimeq son los sitios adecuados para poder esconder el sufrimiento y la depresión de quien gobierna, con mano militar, el país desde el año 1999”.

Chávez acongojado y con la voz quebrada desde Miraflores, admitió que “no son días fáciles” los que vive producto del cáncer que combate desde junio del 2011 y cuyo tratamiento está “en la recta final”. “Debo volver a nuestra querida Cuba a continuar con este tratamiento, con gran fe, cada día más grande”.

Aunque no es la primera vez que se sensibiliza en público, el lunes apareció con un crucifijo en sus manos y dijo que era el mismo que llevaba cuando fue reinstalado en el poder, en abril de 2002, tras el golpe de Estado que lo sacó de Miraflores durante dos días. “Es el mismo que tenía cuando pensé que iba a morir y ocurrió el milagro. Estoy seguro de que Cristo lo repetirá y continuará haciendo un milagro. Con esa fe infinita me marcho”, dijo muy emocionado, antes de partir a La Habana.

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