La delegación regional envió a 25 inspectores a los bancos y las casas de cambio de Río Cuarto. También estarán en la región. Relevan los datos de los compradores
Ayer, en Río Cuarto, 25 inspectores salieron a las calles y se enfocaron en 15 bancos y casas de cambio, en los que recolectaron información sobre los compradores de dólares. Esos datos, que ya de por sí son enviados por las entidades financieras a la Afip, serán usados después para corroborar cuál es el origen del dinero que los ahorristas canjean y, además, para determinar cuál es el destino de los dólares que son adquiridos. La fiscalización se produjo ayer durante la mañana y la tarde pero seguirá al menos hoy en Río Cuarto y se extenderá durante los próximos días en las ciudades más importantes que están bajo la órbita de la delegación regional. Ayer también hubo operativos en Villa María.
En la mira de los inspectores no están las casas de cambio ni las financieras sino únicamente los clientes. “El objetivo es completar los datos que, de por sí, las entidades financieras relevan cada vez que se hace una compra de moneda extranjera. A los clientes se les hacen algunas preguntas relacionadas con la identidad, y principalmente, el origen y el destino de esos fondos. Después, esos datos se volcarán a los sistemas de información que revelarán cuál es la posibilidad concreta de compra de moneda extranjera que tiene ese cliente. De esa forma, vamos a ver si el adquirente tiene blanqueados o declarados impositivamente los fondos y si el fin al que se aplicarán los dólares también está en regla”, indicó uno de los integrantes del operativo.
Según indicaron en la Afip, ese tipo de controles va a formar parte del trabajo de rutina que se hará de ahora en más. Se realizarán de manera periódica y sorpresiva en distintas ciudades, principalmente en las de mayor densidad poblacional, donde las operaciones con dólares son más habituales y cuantiosas. “Queremos apostar al efecto sorpresa; que la gente que concurre a las casas de cambio tenga la expectativa de riesgo de que la fiscalización puede hacerse en cualquier momento”, indicaron en el organismo.
Actualmente, quienes compran la moneda estadounidense deben registrar sus datos en el banco o la financiera; sin embargo, la modalidad que ayer acaba de inaugurar la Afip apunta a generar, por un lado, un control más directo, no mediatizado por las casas de cambio, de la información y, por otro, a producir un efecto psicológico en los compradores.
El impacto de este tipo de operativos puede producirse, principalmente, en los pequeños ahorristas. Ese es un sector del mercado que ha producido preocupación en las últimas semanas porque ha agregado una presión considerable a la cotización del dólar.
Uno de los interrogantes que genera el control más exhaustivo es si la presencia continua de la Afip en el mercado formal no puede contribuir a desarrollar las “cuevas”, es decir, las casas de cambio clandestinas en donde el dólar paralelo muestra una cotización por encima de la oficial. Por ejemplo, en los últimos días, en Río Cuarto se llegó a pedir 4,49 pesos por cada dólar, a pesar de que en los bancos las pizarras acusaban, como máximo, 4,30. Lo que pretende el Gobierno es dejar en claro que no contemplará pasivamente una escalada de la moneda estadounidense, que en Argentina tiene como efecto directo una mayor presión sobre los precios y un recalentamiento de la economía.
La mayor demanda sobre el dólar se está produciendo, principalmente, porque hay desconfianza con respecto a la cotización de la moneda norteamericana para después de las elecciones de octubre. Como el real viene devaluándose paulatinamente para que la economía de Brasil recupere la competitividad perdida, hay reclamos de industriales y de economistas para que también el peso encare esa senda. Entonces, los inversores buscan, por un lado, resguardar el valor de sus ahorros y, además, apuestan a conseguir una ganancia importante en un plazo relativamente corto.
Sin embargo, el Banco Central dio señales de que no permitirá una suba del dólar. La nueva estrategia apunta a intervenir en el mercado a futuro del dólar y a dar muestras indubitables de que a fines de octubre la moneda seguirá en los mismos niveles que en la actualidad.
Ayer, por segundo día consecutivo, la maniobra dio resultado. El Banco Central consiguió bajar en medio centavo la cotización e, incluso, pudo sumar 40 millones de dólares a las reservas.
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