Por orden de la Justicia Federal de Salta, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) allanó una fábrica de muebles de madera y detectó la presencia de cuatro personas que eran sometidas a desarrollar su actividad en condiciones de esclavitud.
Además, no contaba con ventanas ni aberturas, de modo que se mantuviera oculto el trabajo ilegal y en las condiciones deplorables en que el mismo se realizaba en su interior. Así todo, el personal de la AFIP ingresó al establecimiento –acompañado de la Policía provincial– y pudo relevar las condiciones infrahumanas a las que eran sometidos los trabajadores.
El informe elaborado por los agentes de la DGRSS señala que el inmueble no contaba con las mínimas condiciones de higiene y seguridad. Las instalaciones eléctricas existentes eran precarias, el baño estaba en condiciones insalubres, y el personal no contaba con los elementos de protección necesarios para este tipo de tareas (de corte, calado, y pulido de maderas, entre otros).
Además, la fábrica no tenía salida de emergencia ni teléfono para comunicarse en caso de accidente o siniestro. Cabe señalar también que ninguno de los cuatro empleados relevados estaba declarado. El personal trabajaba de lunes a sábados y la remuneración que percibían iba desde los $ 300 a $ 350 por semana.
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