Ya se han distribuido cerca de 60 mil equipos, y para este año está previsto que se alcance a todas las escuelas secundarias de la órbita estatal, las escuelas especiales y los institutos de formación docente. Aunque en un primer momento hubo reticencia hacia las nuevas tecnologías, de a poco se registró una aceptación que ahora está casi generalizada.
Un grupo de técnicos recorría la provincia contrarreloj: buscaban poner al corriente a profesores que, en breve, se enfrentarían a una realidad impensada, que sus alumnos asistieran a clase con un equipaje nuevo, una netbook, un paisaje diferente pero que desde entonces, mitad de 2010, y en adelante, sería cotidiano.
No todos estaban en pie de igualdad, y las asimetrías no tardarían en hacerse ver. Acostumbrados a las carpetas, los apuntes, las fotocopias, los manuales y los planes de estudio que no sufrían variantes, los profesores sintieron de pronto que una realidad compleja y diferente se les ponía por delante.
Los más rezagados no supieron qué hacer, resistieron el cambio; otros no ocultaron la distancia que los separaba de la tecnología. Fueron los menos, de igual modo.
–Es la segunda vez que prendo una computadora– dijo aquella mujer, al segundo día de capacitación, en aquella capacitación que brindaban técnicos de Educación.
La anécdota refleja el nivel de perplejidad con que fue recibida por una franja de profesores de secundaria de la provincia la incursión de las nuevas tecnologías en el aula. El tiempo, la constancia, el adiestramiento, la caída de prejuicios fue erosionando esas resistencias, y ahora, casi dos años después de aquel primer desembarco, las netbooks se han incorporado a la cotidianeidad de las escuelas.
Desde que comenzó la implementación del plan Conectar Igualdad en Entre Ríos ya se han entregado casi 60 mil equipos, aunque la tarea todavía no concluye. En 2012 está previsto que se incorporen 250 escuelas secundarias, 3 escuelas especiales y otros 4 institutos de formación docente al universo de las nuevas tecnologías.
Aunque con lo ya hecho, el impacto ha sido bastante notable.
SORPRENDERSE. “Este programa impactó muy fuertemente. No hay otra referencia en América latina de un programa con estas características. Acá no sólo hay distribución de tecnología, sino que va acompañado de capacitación y de producción de contenidos. Aunque, es verdad, es muy fuerte el impacto que tuvo la distribución del equipamiento a nivel de las escuelas y de las familias”, dice Gabriela Bergomás, coordinadora general de Tecnologías de la Información y de la Comunicación del Consejo General de Educación (CGE).
Este programa es, claro, el plan Conectar Igualdad.
La iniciativa arrancó en agosto de 2010, y a diciembre último, y con cuatro meses de anticipación, consiguió la entrega de más de un millón de netbooks previstas en la segunda etapa del proyecto, y así llegó cubrir el 60 % de las asignaciones de equipos estipuladas para los tres primeros años en todo el país.
Desde que empezó Conectar Igualdad, se han distribuido 1.799.358 netbooks en todo el país; de ese total, 1.371.739 corresponden a la segunda etapa de entregas que, inicialmente, estaba previsto que termine en abril de 2012, pero que finalmente alcanzó la meta de modo anticipado, en las primeras semanas de diciembre del año último.
En esta última cifra están incluidas las 3.793 escuelas secundarias que se beneficiaron y 1.264.321 alumnos de las mismas.
En Entre Ríos, el plan se dividió en tres fases: 2010, 2011 y 2012, -aunque desde la coordinación nacional de Conectar Igualdad no se descarta que pueda proseguir en 2013.
En la primera etapa, el plan Conectar Igualdad alcanzó en la provincia a 23 escuelas secundarias, 3 especiales y 32 institutos de formación docente. El año último, el número de escuelas secundarias llegó a 109, se avanzó con las escuelas especiales y también con los institutos de formación. Y para este año 2012, resta alcanzar 3 escuelas especiales, 4 institutos de formación y 250 escuelas medias.
Aunque la mayoría que resta corresponde a escuelas de campo, donde la conexión a internet resulta más complicada, también falta que se incorporen escuelas de las denominadas grandes, urbanas, como el Colegio N° 1 Domingo Faustino Sarmiento y la Escuela Normal José María Torres, ambas de Paraná.
Cuando a finales de febrero se reinicie la actividad en las escuelas, también recomenzará el plan de provisión de equipamientos a alumnos y docentes.
AMIGARSE. Bergomás dice que el plan contempla alcanzar a la totalidad de las escuelas secundarias de la órbita pública, a todas las escuelas especiales y a los institutos de formación docente.
En ese avance, el plan de las netbooks ha ido venciendo barreras, ligadas más al prejuicio que a impedimentos concretos. Eso dice Claudia Azcárate, técnica del portal Aprender –www.aprender.entrerios.edu.ar-, la plataforma desde donde se lleva adelante el plan Conectar Igualdad, referente pedagógica territorial del programa.
Por eso mismo, la aceptación de parte del docente ha venido en aumento. “Al principio, los docentes no solamente decían que no sabían nada de computación, sino que había una actitud reticente, porque decían que los chicos sabían más que ellos. Eso ahora se ha revertido, y es muy positivo que así sea. Pero además, hoy los docentes en general no tienen esos miedos, y hay una actitud más positiva. Se lo piensa como un recurso más que ayuda a mejorar las prácticas”, señala Azcárate.
Los miedos, dirá Pablo Churruarín, referente técnico territorial, son fruto de un malentendido. “El miedo pasa por el hecho de que los chicos saben más de informática que los docentes. Pero eso es un miedo irreal. No debería ser así, porque el profesor no va a enseñar computación. Un profesor de Geografía va a enseñar Geografía; lo mismo el de Historia. Eso sí, va a usar la computadora como herramienta, pero no necesita tener un dominio de la herramienta, superior al que tiene el chico”, asevera.
Bergomás encuentra las fortalezas del programa, y lo señala. “Conectar Igualdad se inserta en Entre Ríos en una política macroprovincial, que definió crear un espacio de coordinación de tecnología de la información y la comunicación, que tuvo que ver con los diseños curriculares, y con la formación docente, y desde el porta Aprender. Se pretendía así definir políticamente la inclusión de las tecnologías para potenciar el sistema educativo. Estamos hablando de nuevas formas de acceso al conocimiento, de nuevas formas de construcción de conocimiento, de circulación y de socialización de ese conocimiento. Y también una nueva perspectiva de gestión. Ahora el sistema educativo está transparentado”, apunta.
Y añade: “Uno de los ejes del gobierno electrónico es transparentar y poner sobre la mesa información para poder hacer una mejor gestión. Nuestra idea era mucho más amplia, y en ese contexto se instaló Conectar Igualdad, como política de Estado nacional. Nosotros le pudimos dar marco a partir de lo que veníamos haciendo”.
Textual
“El programa Conectar Igualdad posibilitó que la máquina impacte en lo familiar. Se están dando relaciones muy especiales, de padres que empiezan a acceder a la computadora por primera vez, porque nunca habían tenido acceso. Pero no pensamos que está todo puesto en la máquina. Lo que sí estamos reforzando es la idea de que tampoco implica que se va a recibir todo a través de la máquina, sino que se va a estimular la perspectiva del productor. Esto permite que se produzcan mensajes, contenidos, y que se produzcan desde cada escuela. Y lo que se hace que no sólo se conozca en la propia escuela, sino que trascienda, a través del portal Aprender. Eso es lo que estamos haciendo también”. De Gabriela Bergomás.
Quién controla la navegación
La creciente accesibilidad de los adolescentes a tecnologías antes impensadas abrió algunos interrogantes. Uno, qué límites existen a la hora de navegar por internet sin caer en páginas de contenido imprudente para menores. Los fines de semana, y ahora, en vacaciones, las computadoras están con los chicos, no quedan en la escuela.
Pablo Churruarín aclara ese asunto.
“Cada provincia lo ha tomado de modo distinto a ese tema. Y lo ha implementado de muchas maneras. En ese sentido, Entre Ríos, entre otras decisiones importantes, ha definido contratar a un administrador de red, o referente técnico dentro de cada escuela. Para eso, se han invertido ya 2.800 horas cátedra. Es una inversión muy importante”, explica.
Ese administrador es el encargado de instalar filtros de modo que no haya un acceso ilimitado a internet. Pero esos límites se diluyen cuando la netbook sale de la escuela.
“El servidor que se entrega –amplía Churruarín- tiene herramientas de filtrado de contenidos. Y la escuela define su política: qué permite hacer y qué no dentro de la escuela en lo que es navegación de internet. Pero afuera de la escuela, deja de ser responsabilidad de la escuela, y pasa a ser responsabilidad de los padres. Las máquinas tienen posibilidad de instalar filtros, y cuando la netbook está en la casa es un tema que compete a los padres”.
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