Su asesor negoció con empresarios locales
La operación -abarcó también a la empresa Austral- contó con nombre secreto propio, "Proyecto Cóndor", y la llevaron adelante entre unos pocos: el hermano del funcionario, Daniel Jaime; su lobbista y asesor, Manuel Vázquez, al que la justicia argentina investiga como su presunto testaferro, y el socio español de éste, Miguel Angel Lorente.
El traspaso de Aerolíneas y Austral se negoció en abril de 2008, con una puja sobre su valor: 150 o 265 millones de dólares, limpios, cuyo origen nunca se llegó a precisar. Sí consta en varios correos electrónicos recuperados de las computadoras de Vázquez que entre los empresarios interesados descolló el presidente de Aeropuertos Argentina 2000, Ernesto Gutiérrez, de fina sintonía con el Gobierno, y que Ricardo Jaime recibió copia de cada correo.
Los operadores imaginaban darles cabida accionaria a los sindicatos y aumentarles la participación del Estado del 5 al 20%, pero se frustró por la falta de coordinación entre los posibles compradores. Seis meses después de caída la operación, el Gobierno pidió a la Justicia la intervención de Aerolíneas y asumió su control operativo.
"Recuerdo todo eso perfectamente, sí", confirmó a La Nacion el entonces subdirector general operativo del Grupo Marsans, Vicente Muñoz Pérez, que actuó como interlocutor de Lorente, el único rostro visible del "grupo de inversores", como se presentó de manera formal el socio de Vázquez.
Muñoz Pérez se excusó, sin embargo, de dar más precisiones. Argumentó que estaba ya retirado y que no estaba "interesado en hablar de esto", aunque cuando La Nacion le indicó que tenía los correos electrónicos y le enumeró ciertos datos, los confirmó.
El español Antonio Mata, ex socio de Marsans en Aerolíneas -enfrentado con Jaime, al que acusó de pedirle una coima a través de Vázquez para destrabarle la creación de Air Pampas-, recordó también a ese lobbista en el intento de compraventa de la línea de bandera. "Yo ya no estaba más en Aerolíneas, pero mantenía contactos allí. Esas conversaciones han existido", dijo a La Nacion. "Sé que Vázquez vino a Madrid para hablar de esa operación con la familia Pascual", detalló, por los dueños de Marsans.
Según relató Vázquez en un mail, inició los contactos "en absoluta reserva" a principios de febrero de 2008, aunque el puntapié formal lo dio su socio Lorente el 2 de abril, cuando les envió una carta a los dueños de la compañía, Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán, y a Muñoz Pérez para proponerles "la adquisición del 99,98%" del grupo Interinvest -Aerolíneas, Austral y Aerohanding SA-, por 150 millones de dólares, aunque les aclaró que el precio podía bajar a 50 millones "según cuál sea la posición del pasivo total exigible" al cierre del ejercicio.
La operación Cóndor
En cuatro carillas, Lorente les detalló su propuesta. Es decir, el "perímetro de la operación", su "precio y forma de pago", las "condiciones previas", la apertura de un "proceso de due diligence " y de un "período de exclusividad" para alejar a otros interesados, un "compromiso de confidencialidad", y un "plazo de validez de la oferta": el 30 de mayo.
Con la empresa concursada desde hace años y en franco declive, la respuesta con membrete de "Viajes Marsans" y firma de Muñoz Pérez se demoró apenas un día: "Tengo el placer de confirmarle nuestra disponibilidad a iniciar con los compradores un proceso de negociación en los términos expuestos", aunque aclaró que con "aclaraciones y condiciones".
El retruque más notorio de los dueños de Aerolíneas pasó por el precio. Exigieron "un precio mínimo de 265 millones de dólares por la totalidad de las acciones definidas en el perímetro, libres de toda carga y gravámenes".
Muñoz trazó también un plazo para el "período de exclusividad", el último día de ese mes de abril. Y exigió "la plena identificación de todos y cada uno de los compradores que realizan la oferta, con expresa indicación de los porcentajes de participación".
A partir de allí, Lorente y Muñoz intercambiaron mails, con copias visibles a otros -entre ellos Vázquez y el director económico financiero de Marsans, Fernando González-, pero el obstáculo ya estaba planteado.
Según le indicó Lorente el 9 de abril, buscaban una fecha y un lugar para que todos los inversores "concreten los compromisos de cada uno" en lo que califica como "el Proyecto Cóndor", sus "componentes de cara al vendedor", quiénes serían los representantes y demás "criterios generales".
Doce días después, no obstante, Lorente se mantenía en silencio. Por eso, Muñoz le envió un correo con la marca "importancia: alta". Allí, le recuerda que el período para responder "ya ha vencido" y que "un importante banco" había contactado a Marsans porque tenía un "cliente argentino interesado en la Argentina".
Vázquez optó por no responderle y pedirle a Jaime que decidiera. Dos días después, le comunicaron a Marsans que se retiraban de las negociaciones. Y en cuestión de semanas, el Gobierno inició la ofensiva para quedarse, en noviembre de ese año, con el control de la compañía aérea.

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