¿Encabeza pero no conduce?

La idea que pregona el título parece ser la forma más espontánea y rigurosa de exhibir el escenario donde hoy se dirimen las cuestiones que hacen a la interna del Partido Justicialista. Gildo es el presidente partidario; nadie lo duda o cuestiona. Pero de ahí hacia abajo se producen actividades que poco tienen que ver con el cargo que ostenta el gobernador.
Lo ocurrido el sábado último en el barrio Mariano Moreno, con el operativo “Por nuestra gente todo” puso en claro cual será la oferta del partido gobernante en Formosa: Gildo – Floro.

El encendido discurso de Jorge “Kaki” Zarza defendiendo repetidamente la gestión nacional confirma una apoyatura política y social que a esta altura debe tomarse como “oficial” y formal” a favor de la dupla gobernante desde 1995.

Pero como si eso no bastara, la presencia del diputado provincial Adrián Bogado frente a un micrófono que se le abrió en el marco de una estratégica agenda durante el programa solidario, termina por darle forma al objetivo del jefe del partido. Sin embargo, hay muchos que trabajan desde la sombra intentando boicotearlo.

Dentro del PJ muchos lo saben, pero poco o nada dicen. Son quienes le son más leales a funcionarios de la segunda línea que al propio líder peronista.

Y en ese surco está, por ejemplo, un diputado provincial que hasta poco antes de ponerse el saco para apropiarse de uno de los sillones del Parlamento, acomodaba sus gruesos bigotes detrás de un vetusto escritorio en una oficina de 25 de Mayo y Jujuy.

Este morocho dirigente está buscando en los barrios a determinadas personas para integrarlas a grupos estratégicamente capacitadas para gritar consignas contra Floro Bogado y su familia.

Se trata del típico antilíder, incapaz de afectar a las personas con ideas positivas y consecuentes, que para alcanzar su cometido se dedica a pagar a pobres infelices que ven en la empresita una posibilidad de hacerse de unos mangos que ayuden a estirar la olla.

En el medio queda expuesto que la idea central de un proyecto político encabezado por Gildo tiene su estructura sólo en el discurso. Quienes fueron puestos en lugares claves para sostener el plan carecen de principios políticos y privilegian intereses personales o sectoriales.

Confirman finalmente que la interna del PJ está erosionando los cimientos partidarios para exhibir sus sangrantes entrañas, para convertirse en presa fácil del enemigo de turno que, agazapado, espera el momento preciso para ocupar el lugar.

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