Promediando este invierno en el Hospital Zonal “Virgen del Carmen” de Zárate, los chicos internados se dividen en dos grupos, los afectados por Infecciones Respiratorias Agudas Bajas (IRAB), dentro de las cuales se reconoce a la Bronquiolitis en los más pequeños y a la Bronquitis, y los internados por un virus que provoca problemas intestinales, llamado “rotavirus”.
A raíz de esto, el titular del servicio de Pediatría, Marcelo Coria, expresó que se trata de un virus que provoca patologías intestinales, que se traduce en diarreas y vómitos en los chicos. El nombre es “Rotavirus” y comienza con un cuadro respiratorio severo.
Este virus compromete preferentemente a menores de cinco años; la mayor incidencia es entre los dos y los tres años. Según estudios, se calcula que en la Argentina se han producido cerca de 20 mil internaciones en los últimos años a causa de este virus, mientras que en países como Asia y África, el 90 por ciento de la población infantil ha enfermado por lo menos una vez de gastroenteritis por rotavirus.
En Argentina, a consecuencia de la diarrea infantil, 1 de cada 2 niños debe realizar una consulta médica y 65 lactantes deben ser hospitalizados por día a causa de la diarrea por rotavirus.
Los sintomas
Este virus produce una infección intestinal, origen de la diarrea severa en los niños. Vómitos explosivos y deposiciones a repetición, hasta 20 por día, con fiebre y dolores abdominales. El gran peligro es la deshidratación que conlleva a una importante morbi-mortalidad en el caso de los lactantes.
Los niños que no reciben tratamiento de hidratación oral, porque no la toleran (por vómitos) deberán ser internados y, en algunos casos más graves, recibir hidratación por vía endovenosa.
contagio y prevencion
El rotavirus se contagia, básicamente, por vía fecal-oral: partículas mínimas bastan para causar la infección ya que se adapta muy bien al medio ambiente y puede sobrevivir durante varias horas en las manos, durante días en superficies sólidas como mesadas, pasamanos, utensilios, etc. La persona que padece la enfermedad mantiene su poder infeccioso en la materia fecal durante una semana. El período de incubación dura de 1 a 3 días. Es decir que se puede contagiar de estas maneras, persona a persona; consumo de agua o alimentos contaminados y por el contacto con superficies en las que perdura el virus (un pañal, un juguete, ropa de cama, etc).
Para prevenir el contagio hay que tomar medidas de cuidado e higiene ambiental que incluyan todos los utensilios y también los alimentos. Esta es la base fundamental para evitar que los chicos contraigan la enfermedad.
Deshidratacion
Cuando un niño o un lactante contrae la enfermedad, la única medida para prevenir las internaciones por la diarrea que produce este virus, es la adecuada rehidratación.
Entre los líquidos recomendados para rehidratar se encuentran la leche materna y las sales de hidratación oral. Si no hay seguridad de que el agua sea potable, es preciso hervirla o potabilizarla con dos gotas de lavandina por cada litro de agua.
Según estudios de Unicef, algunas personas piensan que beber líquidos puede empeorar la diarrea. Tal recomendación es errónea. Un niño que padezca diarrea debe recibir líquidos con la mayor frecuencia posible hasta que esta se detenga. Beber grandes cantidades de líquidos ayuda a sustituir los fluidos perdidos. Importante: si la diarrea persiste, se debe concurrir con el niño al médico u al hospital.
Por otra parte, los niños con vómitos explosivos y diarrea sufren una pérdida de peso que puede provocarle una rápida desnutrición. Por lo tanto, una alimentación adecuada, junto a la hidratación, es fundamental para que el niño se recupere. Para una plena recuperación es esencial que el niño siga recibiendo una alimentación adicional después de que cese la diarrea o recibir más leche materna al día, durante dos semanas como mínimo. Esto le ayudará a recuperar la energía que ha perdido como consecuencia de la afección. No puede considerarse que el niño esté plenamente recuperado de la diarrea hasta que no vuelva a pesar como mínimo lo mismo que pesaba al momento de contraerla.
Por último, desde el Hospital recomienda a las familias que estén atentos a cualquier cuadro febril, dificultades respiratorias y diarrea en los chicos; como así también vómitos o algún cambio en la rutina alimentaria del chico. Ante cualquiera de estos cuadros, recomiendan la rápida consulta al médico.
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