El secretario de Obras Públicas de la provincia Juan Carlos Galarza advirtió sobre el riesgo de colapso que presenta en la antigua casa de Leguizamón ubicada en el centro de nuestra ciudad, apuntalada desde hace poco más de cuatro años a la espera de que se resuelva un criterio técnico para su refuerzo y restauración.
En esa reunión el secretario de Obras Públicas de la provincia hizo hincapié en la vetustez del edificio y que las condiciones actuales representan un riesgo cierto de colapso, por lo que deslindó responsabilidades y pidió que el Ministerio competente resuelva en forma inmediata el problema, a fin de que el Poder Ejecutivo no se vea comprometido en caso de derrumbe.
La reunión fue solicitada por la diputada provincial Virginia Cornejo, quien advirtió que no integra esa comisión pero dijo haber solicitado la reunión " porque estoy convencida de que debemos actuar con diligencia si queremos evitar consecuencias indeseables".
Según la legisladora, el ministerio de Turismo informó que aportará un millón de pesos para el avance de obra de consolidación de la Casa de Leguizamón, haciendo la salvedad de que la potestad en cuanto a la conservación del edificio es del estado nacional, ya que es el propietario del inmueble. No obstante ello, se evidenció preocupación por parte de los funcionarios provinciales, ya que reconocieron que la Provincia también está obligada por un convenio firmado con la Nación.
Otras diligencias comprometidas en este encuentro consistieron en que se presentará un proyecto de consolidación para la Casa, que asegure su conservación y estabilidad.
En ese marco, se fijó una próxima reunión para el 2 de junio. "Hasta aquí vamos bien, pero si se vuelven a estancar las gestiones por incumplimiento de alguna parte, recurriremos a la Justicia con un amparo", dijo la diputada Cornejo.
Cabe recordar que para la Casa de Leguizamón existen dos proyectos de consolidación y recuperación.
Uno, utilizando adobe, es decir tecnología original con un sistema de geomallas, formulado por un especialista peruano, pero rechazado por el área de verificación de sismo resistencia del Consejo de Ingenieros y también por el INPRES (Instituto Nacional de Prevención Sísmica) y otro, que propone el uso de hormigón armado, considerado agresivo para la preservación del inmueble que data de 1806 y rechazado a su vez la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos.
Las diferencias de criterio técnico entre uno y otro proyecto, deberán resolverse entre el INPRES y la Comisión de Museos. No obstante, la secretaría de Obras Públicas de la provincia que había licitado ya el proyecto con hormigón, deslindó ahora responsabilidad sobre lo que pueda suceder con el edificio.


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