"Lo que publican, muestra un profundo desconocimiento de la reciente historia de nuestra provincia", advierte Andrés Quintana
En este sentido es que expone que “desconoce por ejemplo que en el año 1995 en dólares la deuda de Formosa superaba largamente los U$S 555 millones, lo que implico entre otras cuestiones que se afectara el 96% de los recursos de coparticipación para el pago de dicha deuda”.
Abunda en esa línea diciendo que “esta circunstancia llevo adelante un proceso de desinversión tanto económica como social que implico una redistribución inter-generacional regresiva del ingreso, dado que comparada con las provincias del NEA, Formosa solo destinaba el 17% del total de gastos a educación cuando las demás provincias del NEA superan el 26% del total del gasto a este rubro. En tanto que casi el 10% del total de gastos se destinaba al pago de los intereses de la deuda, cuando las demás provincias del NEA, superaba el 4%”.
Por otro lado, refiere a que “la deuda per cápita pública de Formosa superaba a las deudas per cápita de las demás provincias del NEA. Esta situación se combinaba, con la privatización de empresas del estado de servicios públicos que en la lógica neoliberal son ineficientes (que luego fueron recuperadas para el patrimonio del pueblo de Formosa por la actual gestión de gobierno)”. Indica que “esta situación comienza a revertirse a partir de un reordenamiento y saneamiento fiscal, del desarrollo de un programa plasmado en un modelo de provincia, que debió sufrir el traspié del desastre del gobierno de De La Rúa , que sumió al país en la peor crisis de la historia y que llevo a las provincias argentinas a emitir cuasi-monedas, entre otras cuestiones”.
Quintana expone que “superada esta circunstancia histórica para el país, y en el marco de un modelo nacional que filosóficamente y políticamente coincide con el modelo provincial, se potencia el modelo formoseño con el plan estratégico que permitió que en poco tiempo se redujeran indicadores de pobreza de largo plazo, (y de corto plazo) como los hogares con hacinamiento, los hogares con vivienda inconveniente, la mejora de los materiales utilizados para la construcción de las viviendas, mejoras ostensibles en los ingresos de los hogares y su distribución, mejora del mercado de trabajo realización de obras de infraestructura económica y social necesarias, para revertir la redistribución inter-genaracional regresiva y transformarla en una redistribución progresiva ( salud, educación, agua potable, viviendas, caminos, energía eléctrica, asistencia al sector privado con líneas de crédito a tasas subsidiadas etc)”.
En ese sentido dijo que “cuando analizamos el fenómeno del hacinamiento que implica que más de tres personas habitan por cuarto en orden al censo 2001, estos ascendían a 15.159 hogares lo que representaba el 13, 26% en tanto que en orden al censo 2010, mientras que los hogares crecieron en el 23% (pasando de 114.177 a 140.303), los hogares con hacinamiento se redujeron al 9,54%.”
“Un sencillo ejercicio nos permitirá dimensionar la reducción de los hogares con hacinamiento. Si suponemos que la proporción de hogares con hacinamiento no se hubiera modificado (13,26, es decir se mantiene constante) , sobre un total de hogares para el censo 2010 de 140.303 los hogares con hacinamiento serian 18.604, sin embargo el número de hogares con hacinamiento en el censo 2010 llega a 13.381. Por lo tanto la reducción ha sido de más del 39% (5.223). Ahora tomando el número de hogares que sufren hacinamiento en el censo 2010 la reducción de hogares con hacimiento se ha reducido en el 29%”, subrayó.
Al abundar acerca de indicadores favorables refirió que “los hogares por material predominante de los pisos de viviendas, según el censo 2001, el 25,89 % de los hogares poseía piso de tierra o ladrillo suelto es decir 29.560 hogares. Por lo tanto si se hubiese mantenido constante para el censo 2010 el número de hogares que habitan en vivienda con piso de ladrillo o tierra estos ascenderían a 36.324” . Añade sin embargo que “en orden a los datos del censo 2010, solo el 17% del total de hogares habita en viviendas con piso de tierra o ladrillo, es decir una reducción con el supuesto de 33% o del 17%, considerando los datos censales”.
“En cuanto a los techos, de las viviendas en las que habitan los hogares, según el censo 2001 37.278 hogares poseían viviendas con techo de chapa sin cielorraso, lo que representa el 32,6%, nuevamente suponiendo que no se hubiera alterado la proporción de hogares con la mencionada característica, estos ascenderían en el 2010 a 45.738, lo que implica una reducción del 7%. En cambio de representar el 32,6% en el censo 2001 pasaron a representar el 30,4%.”, expuso Quintana.
Cuantifica que en materia de viviendas inconvenientes, en las que se computan los ranchos, las casillas las piezas de hotel o pensión, locales no construidos para habitación y vivienda móvil, etc., en el año 2010 estas eran de 21.003 viviendas, lo que representa que el 18,35% de los hogares residía en estos hogares. “Nuevamente si se hubiera manteniendo constante esta proporción de viviendas inconvenientes, los hogares en esta situación ascenderían en el 2010 a 25.732. Sin embargo según el censo 2010 los hogares que habitan viviendas de tipo inconveniente llegan a 16203, esto es el 12,45%”, revela.
Afirmó que “de las viviendas inconvenientes son mayoritarios los ranchos, dado que representaron en el censo 2001 el 81,15% (17.044), y el 15% del total de hogares Vivian en estas viviendas sin embargo para el censo 2010, (del total de viviendas inconvenientes estas pasaron a representar el 75,3%) solo el 8,6% del total de hogares reside en estas viviendas, lo que implica que los hogares que habitan en este tipo de viviendas se ha reducido en más del 42,6%”.
En cuanto a los hogares con disponibilidad de agua de red, de acuerdo al censo 2001 , 73.680 hogares tenían acceso al agua corriente de red lo que representa el 64,6% de los hogares, nuevamente si suponemos que la proporción se hubiese manteniendo constante el número de hogares que en el 2010 tendrían disponibilidad de agua de red serian 90.636 hogares, sin embargo reciben agua potable de red 107.779 hogares, lo que representa el 76,8% del total de hogares ( 18,9% de aumento), o en valores absolutos 34.099 hogares formoseños, mas, reciben agua potable de red.
En materia de analfabetismo según el censo 2001 el 6% de la población 10 años o más era analfabetos para el censo 2010 solo el 4,09% de la población de 10 años o más reviste esta situación esto representa una reducción del 32% del analfabetismo, en nuestra provincia.
Lo socio-económico
Expuso que “podríamos seguir enumerando un sinnúmero de variables socioeconómicas que muestran de que manera las políticas públicas del gobierno provincial han mejorado la calidad de vida del pueblo Formoseño, sin embargo mencionare solo dos más”.
Agreda el director de Estadísticas y Censo que “la primera se vincula con datos de la EPH , del primer trimestre referida a los ingresos totales recibidos por las familias, recordemos que cuando hacemos referencia a los ingresos totales de las familias se computan tanto los ingresos laborales como los no laborales. Dado que la información se organiza en tablas que dividen a la población en 10 partes (10%), llamadas decirles y para cada una de estas 10 partes existe un promedio percibido por familia, se toma el promedio del total de ingresos de las 10 partes (100%)”.
En orden a esto expuso que “el ingresos total familiar del trimestre del año 2012 llega en Formosa a $ 4.695, lo que significa comparado contra igual trimestre del año 2011 ($3.637) un aumento de los ingresos familiares de $ 1050 o del 29% en un año”.
Por último, indicó que “las declaraciones de la presidenta de la Nación mencionado a Formosa como una de las provincias en las que se evidencia, comparada con otras provincias que van a abonar el aguinaldo en cuotas o el pago a proveedores con bonos, la eficiente gestión fiscal y financiera, que se manifiesta por ejemplo en el pago del aguinaldo y el sueldo ($ 420 millones), que este año han tenido un aumento del 20,75%, que sumado al 32% de aumento del 2011, generan un aumento salarial total del 60%, al que deben sumarse los $ 80 millones de pagos de certificados de obras, $ 40 millones de pesos de asignaciones familiares, $ 50 millones en bienes y servicios, $ 15 millones en subsidios que generan una inyección de $ 602 millones de pesos, que se deben multiplicar por 3, dado el valor del multiplicador del consumo, permiten dimensionar la eficiencia no solo en el manejo presupuestario sino la eficiencia social, traducido en inclusión social y económica para franjas cada vez mayoritarias de nuestro pueblo”.

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